Hasta la vuelta….

VACACIONES 2019

Anuncios

BIZCOCHO DE NATA CON COSTRA DE CHOCOLATE.

IMG_20190505_164547

Paco y Mika

 

Otro día soleado por delante y otra oportunidad de pasarlo bien. Jugar y jugar, buen lema para la vida.

Eran jóvenes  y las responsabilidades les resbalaban porque no había asideros para tales cosas. Así se es feliz de verdad:  hago lo que quiero y encima me divierto.

Paco era más tranquilo y Mika más pajarera. Bueno, Paco a  veces era demasiado tranquilo y Mika tenía que pincharlo. Eso sí, una vez tocada la tecla, los dos iban y venian, subian, bajaban o peleaban  como si no existiera un mañana.

Un día Mika se propuso hacer una excursión no muy lejos de allí a lo que Paco puso mala cara.

¡Mika! – dijo frunciendo el morro  -¡No tengo ganas de moverme y es muy lejos! Además pronto se va a hacer de noche y ya sabes que no tengo la vista muy bien. No distingo a un metro un gato pardo de uno de rayas.

¡ Ya estamos! -dijo Mika, mientras se miraba una uña rota. -Habló “panza gorda”. Y continuó diciendo con sorna: – ¡debes tener el colesterol por las nubes!

-Bueno, pues iré yo sola, no te creas que me importa-. Alardeó Mika mientras se alejaba con paso firme y sin mirar atrás.

Pasaron varias horas y como Mika no volvía, Paco se acercó a la abuela Mini, que estaba cocinando su “Bizcocho de nata con costra de chocolate” para dar cuenta de la novedad. A Paco, a pesar de la preocupación, no se le escapó que la abuela estaba haciendo uno de sus dulces favoritos.

Nada más saber de la noticia, la abuela Mini con el mandil manchado de harina y los brazos en jarras por la estupefacción, organizó la búsqueda con ayuda de varios familiares.

Mika no aparecía por ninguna esquina. La buscaron por todas partes.

-Seguro que está dormida en cuaquier  cobertizo de la zona, ¡hay tantos! -dijo la prima Rosa que cojeaba de lo gorda que estaba.

A la mañana siguiente, un vecino oyó unos lamentos procedentes de la parte trasera de un cobertizo de paja, al que se accedia por un pequeña puerta. Al fijarse bien desde fuera, observó una viga de madera caída sobre la pequeña puerta impidiendo así que se abriera.

En cuanto el “vecino-rescatador” sacó la madera, Mika salió como un rayo de aquel cuchitril donde tuvo que pasar la noche.

Ni gracias dió a su salvador que quedó parado ante tanta velocidad. Sin mirar atrás y utilizando las últimas fuerzas que le quedaban por la falta de comida, enfiló el camino de vuelta a casa.

Allí le esperaban Paco, los demás y el bizcocho de nata  de la abuela Mini.

Una vez que todos dieron cuenta del pastel, Paco y Mika se sentaron juntos mientras veían pasar la vida bajo la sombra de un roble. Ahora tocaba descansar, que la vida de los gatos es sólo una.

Como la del resto.

 

GATOS (2)

 

 

Bizcocho de nata con costra de chocolate.

 

Ingredientes :

150 gr. de harina de trigo.

3 huevos tipo L y 1 yema.

50 gr. de harina fina de maíz tipo Maizena.

1 sobre  de levadura en polvo tipo Royal.

200 ml. de nata fría para montar.

150 gr.  de azúcar glacé.

1 cucharadita de extracto de vainilla.

IMG_20190615_181629

Para la decoración.

1 tableta de  200  gr. de chocolate negro tipo fondant.

1 tableta de  200  gr. de chocolate blanco tipo fondant.

25 gr. de mantequilla.

 

Modo de hacerlo :

 

Batir los huevos con la mitad del azúcar durante unos 10 minutos hasta que estén espumosos.

MONTAJE 1

Pre calentar el horno a 170 grados.

Seguidamente mezclar las dos harinas con la levadura y echarla poco a poco mediante un colador a la mezcla anterior, removiendo de manera envolvente. Añadir la cucharadita de vainilla

montaje 2

Batir la nata fría con el resto del azúcar hasta que esté montada.

montaje 3

Mezclar la nata poco a poco con la masa anterior usando una espátula. Siempre de abajo a arriba y de forma suave.

montaje 4

Verter la masa en un molde de 22 cm. Si es de silicona no hace falta echar nada antes. En caso de que sea metálico, embadurnar con mantequilla y después espolvorear con harina, quitando los restos.

Cocer durante unos 45-50  minutos aproximadamente. A partir de los 30 minutos bajar a 150 grados. Pincharlo para ver si está cocido.

montaje 5

 

 

Preparación de los chocolates.

1 – Poner al baño María la tableta negra con los 25 gr. de mantequilla.

montaje 7

 

2 – Ponemos también la tableta de chocolate blanco sola a baño María hasta que se deshaga.

Después lo estiramos con la ayuda de una espátula sobre un papel. No debe estar sobre una superficie fría.

montaje 6

Una vez enfriado en la nevera el chocolate blanco, se corta en trozos  y se reserva.  A continuación  cubrimos el bizcocho con chocolate negro mediante una espatula o similar.

IMG_20190616_210728

Después se coloca sobre los laterales del bizcocho, el chocolate blanco en trozos.

 

IMG_20190616_214632

 

montaje 8

BICA DE OURENSE (receta tradicional)

FOTO PUESTA

El partido comunista había sido legalizado aquel 9 de abril de 1977. Era sábado Santo cuando se produjo el hito histórico-político más importante de la incipiente democracia española.

Manuel  iba leyendo la noticia  en el periódico Faro de Vigo, que su padre le había mandado comprar en el kiosko de Ovidia, como todos los días.

Al tiempo que aquel adolescente trataba de asimilar qué podía ocurrir en España tras la trascendente noticia, se cruzaba con las vecinas que transportaban en largas tablas sostenidas en equilibrio sobre sus cabezas, las roscas que acababan de  cocerse en el horno del barrio. El  dulce olor de la masa horneada y del anís, dejaban un rastro incoloro pero no inodoro por la calle principal.

Al tiempo, en el bar de la Viuda, varios clientes se atrevían a comentar la  noticia del día aunque sin dar grandes voces. Incluso Dorito el peluquero, que no solía pisar otra baldosa que no fuera la de su negocio, se había animado a intervenir en  aquella charleta. Eran el “antecesor”  de las broncas políticas que vendrían poco después, una vez que los más “rojos” se dieron cuenta que se podía hablar sin  tener que mirar a sus espaldas.

Unos de aquellos que tuvieron que tener la boca bien cerrada durante la dictadura eran los dueños de la Panadería. Habían venido de Ourense como mucha de la gente de aldea  que en los años 50 y 60 emigraron a Vigo por necesidad, pero que nunca desconectaron del todo de sus orígenes.

Y entre las recetas que se trajeron había una que destacaba : la de la Bica ourensana, un bizcocho hecho con manteca de vaca y masa ácida que resultaba delicioso y que desaparecía del mostrador en cuanto salía del horno.

-!Lo que daría por probarla otra vez…! -pensó Manuel cuarenta años después, recordando aquellos días que ahora resultaban tan lejanos.

 

Bica de Ourense (receta tradicional)

 

Ingredientes :

5 huevos

300 gr. de  azúcar

185 gr. de manteca cocida (no es mantequilla)

185 gr. de masa ácida *

185 gr. de harina tamizada

Una cuharadita de levadura en polvo tipo Royal

Una cucharadita de canela .

 

montaje 1

* Nota. La masa ácida puede ser  de Rosca o Croissant y se deja  24 o  36  horas tapada con un paño, fuera de la nevera.

 

Modo de hacerla :

Calentar el horno a 150 grados. Horno flojo.

Se bate la mitad del azúcar con la manteca en pomada *  durante unos diez minutos, hasta que se se forme una pasta uniforme y clara.

IMG_20190418_182304

* La manteca en pomada se consigue poniendo el bol en una cubeta con agua caliente hasta que queda como si fuera una pomada, pero sin llegara a derretirse (más bien blanquecina)

Después se reserva y se baten los huevos enteros con la mitad del azúcar durante otros diez minutos  hasta que estén compactos y espumosos.

montaje 2

Se mezclan las dos partes batiendo  de forma suave y de abajo a arriba.

IMG_20190418_184500

Después se añade la masa ácida en trocitos pequeños y se bate  a velocidad 4-5 para deshacerlos por completo.

montaje 3

Finalmente se le incorpora poco a poco la harina tamizada, la levadura y la canela  con movimientos envolventes.

IMG_20190418_190705

Se deposita en un molde de unos 27  cm y se cuece en horno a 150 grados durante unos 45-50 minutos.

montaje 4

Una vez pasado el tiempo se pincha y si la aguja  no sale manchada, se deja con el horno apagado diez minutos. Después se enfría fuera sobre una rejilla y tapada con un paño.

IMG_20190418_200001

 

 

 

IMG_20190418_215041

IMG_20190418_215253

IMG_20190418_215648

BIZCOCHO DE YOGUR GRIEGO Y FRAMBUESA.

 

vaca bonita

 

Aquella mañana de primavera Irina bajaba del prado  más preocupada que nunca. Una de sus vacas tenía las ubres vacías y no entendía por qué.

Todas comían igual de los pastos  de la isla griega de Skiros, preñada de grandes prados y abundante agua. Ahora tendría que arreglárselas con un veinte por ciento menos de leche y no eran tiempos de holganza económica.

Recordaba que cuando estaba embarazada de su hijo -¿donde estará ahora?- tuvo el mismo problema.

Las vacas tienen sus tiempos y sus pausas  como todo el mundo  -se dijo-.

Mientras cavilaba en el yogur que tenia que hacer para llevarlo a la tienda de Xenia, le volvió a la cabeza el recuerdo del hijo que tuvo que entregar al Hospicio por problemas económicos y porque no tenía padre con quien criarlo. Ahora tendría veinte años y viviría en la Capital con una familia de más posibles que ella. El recuerdo  más nítido que le quedaba de él era una pequeña mancha en forma de llave en la parte derecha del cuello.

Aquel instante de doloroso recuerdo, quedó roto por la llamada telefónica de su amiga Xenia comunicándole la posibilidad de que le saliera el trabajo que estaba esperando. Su amiga sabía que buscaban una  cocinera en una casa de veraneo al sur de la isla, donde proliferan muchas y bellas calas.

Cuando llegó a la tienda con su yogur recién hecho que tanto pedían los turistas, su amiga le dio la dirección y le recomendó que, dado que parecían  exigentes, les llevara algo hecho por ella y así les serviría de prueba de cómo cocinaba.

No te quiero agobiar -dijo Xenia con pausa-  pero yo les llevaría tu famoso bizcocho de yogur con mermelada de frambuesa. Seguro que les encanta y ya sabes que esta gente de ciudad, no sabe lo que son las cosas naturales hechas con tiempo y amor .

Al día siguiente, después de concertar la cita, Irina se dirigió a la casa donde se alojaba esa familia rica de Atenas. La vieja puerta de madera de grandes dimensiones tenía  un llamador con cabeza de león, que dejaba claro que aquella mansión era de postín. Una criada de semblante plácido le abrió la puerta. Y mientras ella se explicaba, observó por el rabillo del ojo como se acercaba  un joven moreno  y  que  con una suave sonrisa, se interesaba por la razón de su estancia allí.

En ese momento un latigazo recorrió el cuerpo de Irina que se desplomó como  una muñeca rota.

Pasados unos breves instantes despertó y se vio rodeada de varias personas a las que no conocía, mientras trataban de reanimarla. Entre ellas estaba el joven que Irina vio acercarse a la puerta. En la parte derecha de su cuello mostraba una  pequeña mancha de nacimiento en forma de llave.

 

 

 

Bizcocho de yogur griego con mermelada de frambuesa

 

      Ingredientes.

3 huevos tipo L.

300 gr. de yogur griego.

75 gr. de azúcar molido.

30  gr. de Maizena.

1 cucharadita  de levadura en polvo.

1 cucharadita de pela de limón rayada.

 

IMG_20190120_173043

 

 

Modo de hacerlo.

Mezclar las yemas con el azúcar molido hasta que esté amarillo claro.

IMG_20190309_184215

Pre calentar el horno a 170 grados.

A continuación añadir poco a poco el yogur en tres partes y batir a mano con el batidor de varillas metálicas hasta que empiecen a  aparecer burbujas y esté medio montado.

IMG_20190309_185309

Echar después las raspaduras de limón.

Añadir la maizena con la cucharadita de levadura hasta que esté todo integrado.

IMG_20190309_190329

Por último batir las claras a punto de  nieve fuerte y añadir a la mezcla en dos veces.

IMG_20190309_190621

Poner en un molde pequeño de unos 18-20 cm.

IMG_20190309_190901

Si se utiliza un molde de 16 cm  que hay que poner alrededor un papel más alto por si sube mucho.

Para saber si está hecho, se pincha con una aguja para comprobar que sale seco. Se apaga el horno y se deja dentro 15 minutos.

Al enfriar baja bastante. Es normal.

IMG_20190303_214402

Para decorar, se puede hacer una mermelada ligera rebajándola con agua como en la foto.

img_20190126_193221

 

IMG_20190303_214838

 

Basada en la receta de  El rincón de Bea.

BIZCOCHO VERDE. (Mars sponge cake)

foto 4

 

Desde pequeños habían practicado la discusión sin tregua. Se adoraban y costaba verlos separados, pero parecía que hubiera una cierta satisfacción infame en el modo en el que practicaban sus enfrentamientos.

Siempre querían tener razón los dos, pareciendo imposible que fueran hermanos. Si para una era blanco para el otro era gris, nunca estaban de acuerdo.

Lo cierto es que con el paso de los años las discusiones se hacían menos ofuscadas y más sustentadas en razonamientos. Los dos eran buenos estudiantes y a veces provocaban  altercados  en clase sólo por el mero placer de enfrentar a unos compañeros con otros. Cuando la discusión estaba en plena efervescencia,  se miraban con una media sonrisa en la cara,  que los delataba como  cómplices y provocadores a la vez.

Sus primeros escarceos amorosos, que casi iniciaron al mismo tiempo, procuraron una especie de tregua. Siendo hermanos mellizos, Lucía y Daníel decidieron no volver a provocarse durante un tiempo, dado que no querían adentrarse en discusiones basadas en  los retorcidos vericuetos del amor que cada uno estaba viviendo.

Sus padres así lo percibieron, coincidiendo  además con el inicio de las carreras que cada uno pretendía hacer. Cocina y repostería Daniel y Químicas Lucía.

Durante unos años mientras duró el estudio y el amor parecían distintos, incluso se mostraban compresivos el uno con el otro. Y el mismo día en que recogieron sus títulos se activó el chip del enfrentamiento secular. Mientras volvían a casa se enredaron en una discusión que no tenía fin y para tratar de cerrarla Daniel le insinuó que él sería capaz  de hacer un bizcocho verde sin echarle aditivos ni colorantes, todo natural.

¡Anda, menuda majadería, un bizcocho verde sólo lo podrías hacer si la  química te proporcionase un buen colorante alimentario..! -le dijo Lucía mirándolo como si fuera imbécil.

¿Qué te apuesto….? -le replicó Daniel.

-Mira !, mira!…..dices tal sarta de tonterías que hasta me das pena !…. ¡Eso es imposible y lo sabes! -le contestó Lucia.

¡ IMPOSIBLE ! -recalcó por segunda vez.

 

 

BIZCOCHO VERDE.

 

Ingredientes para un molde de 20 cm.

4 huevos

125 g de mantequilla

150 g de azúcar glas.

150 g de pistachos finamente picados

80 g de harina de trigo (Para personas con intolerancia se puede sustituir por fécula de patata )

1 sobre de levadura en polvo.

IMG_20190202_190521

Sacar la mantequilla de la nevera para que esté  a temperatura ambiente o en pomada. Para que se ablande se puede meter en un bol, sumergiéndolo en agua caliente.

Batir la mantequilla en pomada con el azúcar glas durante diez minutos a velocidad  máxima hasta que se ponga blanca.

Encender el horno a 180 grados.

IMG_20190202_191540

Cuando esté batida echar de forma combinada, un huevo, una cucharada de harina mezclada con la levadura  y otra de pistachos. Así hasta incluirlo todo, batiendo  cada vez que incluyamos un nuevo ingrediente.

montaje 1

Cuando esté todo incluido y bien mezclado, poner en un molde de 20 cm y meterlo en el horno durante unos 40-45 minutos.

IMG_20190202_195135

 

 

ATENCIÓN. Si cuando pasen 25 o 30  minutos, vemos que no sube igual por el centro, se puede poner el ventilador del horno y bajar la temperatura a 160 grados.

IMG_20190202_203304

Una vez cocida (se puede comprobar mediante un pincho o aguja) dejar diez minutos con el horno cerrado. Después dejar enfriar tapada sobre una rejilla .

Se puede decorar con azúcar glas o fructosa glas.

montaje 2

 

(Receta basada en la del blog de  GIALLO ZAFFERANO )

UN CUENTO DE NAVIDAD.

(Homenaje a Charles Dickens)

 

img_20181129_2109483

 

Su oronda figura de mediana edad delataba  cierta dejadez, que  traslucía como una clara impronta en todo su ser.

Era egoísta, mal encarado, comía en demasía y desconfiaba de todos.

La noche antes de Navidad, se dirigía a su casa para cenar solo una vez más. Su ama de llaves y asistenta, una nervuda mujer que rondaba los setenta, lo esperaba desde hacia una hora. A él poco le importaban los compromisos personales de los demás y aquella noche él no tenía ninguno.

Al doblar la esquina para subir hacia su calle, notó un extraño mareo que le hizo tambalearse hasta el punto de que tener que sentarse. Al tiempo  una fría niebla subía por el río y lo cubría todo.

La niebla se despejó  por lo que sintiéndose mejor se levantó. Y al avanzar unos pasos se dio de bruces con la vivienda que había sido su casa durante la niñez. Mientras trataba de entender lo que ocurría, vio por la ventana a un niño que pataleaba mientras sus padres estaban absortos en una discusión sin importancia. Aquel niño, que se le parecía mucho, decidió darle unas cuantas patadas al gato de la familia, mientras el minino trataba de escapar de la agresión. Ya empezaba a recordar: aquel chaval era él.

Al tiempo que trataba de ordenar sus ideas, tuvo la sensación de levitar sin poder evitarlo y de repente se encontró en otro escenario. En esta ocasión la vista le ofrecía una tensa discusión entre dos jóvenes en un bajo que le resultaba familiar. Las voces se entrecruzaban sin orden, mientras los aspavientos dejaban entrever que había reproches y cinismo a partes iguales. Ahora recordaba: era aquella discusión en la que su amigo le echaba en cara que hubiera registrado sólo a su nombre, aquel negocio de ordenadores exitoso, que los dos habían forjado con mucho trabajo.

Y de nuevo un salto en el tiempo mientras veía otra escena de su triste vida: el momento en el que su mujer lo dejaba llevándose a los niños, harta de perdonar sus innumerables y continuos amoríos  que él ni se molestaba en ocultar.

Era como un carrusel de escenas vividas, hasta que llegó la última que todavía no se había producido. Sobre una columna se veía una urna funeraria solitaria. Al rato un trabajador con bata gris se la entregaba a la que él reconocía como  su ex-mujer con más años . Ella al salir a la calle se encuentra con un contenedor de basura y las deposita dentro, mientras sigue su camino sin mirar atrás.

Aquella última escena le había impresionado mucho, sintiendo al mismo tiempo, que  su vida había carecido de sentido. Todo el dinero que había ganado no le había servido ni para tener un lugar, donde descansar para siempre. El contenedor de basura no era  la mejor tumba.

Mientras cavilaba en lo que había visto y sentido, notó que de nuevo lo envolvía la niebla y se vio en el mismo lugar donde se había mareado. El cielo se despejó, por lo que  se encaminó hacia su casa con cierta desazón, porque una vez más pasaría las navidades solo y olvidado por todos.

Al meter la llave en la puerta y abrirla notó que la casa estaba encendida, adornada con motivos navideños y olía a cordero recién hecho. Mientras, su esposa le cogía la botella de vino que traía bajo el brazo.

¡Venga, que ya están todos  en la mesa! . También vino la niña -le dijo bajando la voz- .Al final pudo coger el avión, aunque está muy cansada. Felicitala porque aprobó todo el trimestre.

Casi como un  autómata entró en el salón, no sin antes hacer una carantoña al gato que ronroneaba a sus pies. Al tiempo que trataba de re-ubicarse, vio al fondo de la mesa a su socio  y amigo de toda la vida que lo saludaba con una sonrisa y un movimiento de mano.

Le esperaba una agradable cena  en compañía de los que más quería.

 

 

 

MANTECADOS GALLEGOS. (receta tradicional)

 

 Ingredientes :   

 

  •  250 gr. de Mantequilla en pomada.
  • 250 gr. de azúcar molida ( yo puse 200 gr.)
  • 250 gr. de harina de trigo normal.
  • 6 huevos tipo L.
  • 1 sobre polvo de hornear. 
  • 12  moldes de papel de 14 x 14 cm.

 

montaje 1

Preparación : 

(La estancia debe estar a una temperatura entre 22 y 24 grados centigrados)

Si la mantequilla no está como si fuese pomada, ponerla en un bol metido en agua caliente un rato e ir removiendo  hasta que coja esta consistencia.

Batir la mantequilla en pomada durante 20 minutos en la batidora eléctrica a velocidad máxima (5 de 5) hasta que esté blanca y espumosa. Después añadir el azúcar molido y batir diez minutos.

montaje-21

Precalentar el horno a 180 grados.

Batir los huevos de tres en tres y añadirlos a la mantequilla batiendo durante unos diez minutos a velocidad 4.

montaje 3

 

Después se integra la harina y el polvo de hornear en dos o tres  veces mediante un colador. Se bate de forma manual de abajo a arriba, hasta que esté todo bien mezclado.

montaje 4

NOTA: 

Si no se integrara bien y se cortara un poco por la temperatura o porque el bol esté frío, se puede introducir en agua caliente un rato  o poner las manos sobre los laterales del bol mientras se bate.

Se mete en el horno durante unos 25 minutos hasta que estén dorados. Al final se dejan diez minutos dentro, con el horno apagado.

IMG_20181206_181937

Modo de hacer los moldes :

Se pueden hacer de diferentes medidas. Yo los hice de 14 x 14 cm con papel de horno. También se pueden hacer con papel tipo folio (son más resistentes)

montaje 5Se doblan como en las fotos y se  refuerzan las esquinas con dos dobleces,  apretando las uniones para que no se desmonten en el horno.

 

 

IMG_20181201_232030

IMG_20181201_233459

IMG_20181201_232757

 

Felices Fiestas. Bó Nadal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIZCOCHO DE CASTAÑAS.

 

 

Aquella noche clara de 1874 era perfecta para que la ”Santa Compaña” hiciera acto de presencia. Y así fue.

Por el viejo camino empedrado que venia  del monte al pueblo de Rubiana en Ourense  (Galicia) aparecieron varias luces blancas, que en su rastro de ánimas, purgaban las de aquellas que no podían estar en el cielo, debido a  pecados no confesados ni perdonados.

Era lo peor que le podía pasar a Manuel a sus  17 años. Ver la Santa Compaña  podía significar la muerte próxima y desde luego no era lo más recomendable. Cerró la contra de la ventana, apagó el candil y se puso a rezar a los pies de la cama por las ánimas en pena que pudiera haber cerca.

A la mañana siguiente, todavía con la imagen espectral de la Santa Compaña en la cabeza, tomó el camino hacia las viejas minas de Las Médulas donde debía recoger las castañas que habían quedado del día anterior. Aquellos 20 km que tenía que hacer a diario para conseguir 5 céntimos de peseta del Gobierno Provisional, eran la diferencia entre la pobreza y la miseria, cuya siguiente parada sería la muerte.

Los jornaleros tenían prohibido quedarse con alguna castaña (en Galicia en aquellos tiempos  era parte fundamental de la dieta) y dado que los alimentaban mal, siempre había oportunidad de comerse alguna mientras las recogían. Aquellos viejos y retorcidos castaños daban muchos y grandes frutos.

La noche comenzó a caer cuando Manuel estaba a medio camino de casa, cerca del Bosque da Folla y observó a lo lejos como se encaminaban hacia él unas luces en movimiento, que bien pudieran ser la innombrable Santa Compaña.

Un escalofrío recorrió su cuerpo y lo primero que pensó fue en esconderse dado el terror que sentía. Aprovechando una hondonada que había a la derecha se metió en ella, mientras rezaba de forma aturullada los padrenuestros y avemarías  que su mente le permitía recordar en ese momento. Tapado por los matorrales y esperando que pasara pronto aquella visión maldita, pudo escuchar como entre el sonido de los pasos, había voces humanas que se quejaban.

Aquello confundió a Manuel. ¿Pero es o no es la Santa Compaña? Mientras se decía esto, levantó la cabeza y pudo ver cómo las “almas en pena”, ya sin capucha, se sentaban a descansar y a beber mientras  reían. Uno de ellos  dijo malhumorado: “¡Estoy harto de hacer de la Santa Compaña! ¡A ver cuando les toca a los de Rubiana…!

Manuel, sin salir de su asombro, dijo por lo bajo en gallego :¡¡¡  Cagho-en-dios !!!

¡¡¡ Fillos de mala nai…!!!

 

 

 

BIZCOCHO DE CASTAÑAS.

 

Ingredientes :

170 gr. de harina de castañas ( se puede encontrar en Herbolarios y tiendas especializadas ).

70 gr. de azúcar Panela (azúcar moreno).

3 huevos tipo L.

100 gr. de leche fría.

60 gr. de aceite de oliva suave.

1 sobre de levadura en polvo (16 gr.)

IMG_20181027_180604_HDR

 

Para la decoración :

60 gr. de chocolate negro de cobertura.

1 cucharada de mantequilla (15 gr.)

60 gr. de choclate blanco de cobertura.

1 cucharada de mantequilla (15 gr.)

IMG_20181028_124023_HDR

 

Elaboración :

Pre calentar el horno a 180 grados.

Batir fuerte en batidora eléctrica los huevos con el azúcar, hasta que estén espumosos y compactos. El tiempo estimado son  unos diez minutos.

montaje 1

Añadir  el aceite y la leche poco a poco y combinando los dos. Remover de abajo a arriba con batidor de mano o a baja velocidad, si es en batidora de brazo.

montaje 2

 

A continuación añadir la harina de castañas  mezclada con el sobre de levadura. Esto debe hacerse mediante un colador y poco a poco. Remover de forma suave integrando la harina en la mezcla.

montaje 3

 

Verter en un molde de 20 cm  y cocer a 160 grados durante unos 35 minutos. Para saber si está, a partir de los veinte minutos se puede pinchar y comprobar que la aguja no sale manchada.

montaje 4

Al acabar, dejar unos diez minutos en el horno apagado y después fuera sobre rejilla tapado.

 

Preparación de la decoración.

 

Poner un cazo al baño María y colocar el chocolate negro con la mantequilla. Cuando hierba el agua apagar y remover la mezcla .

montaje 5

Decorar el bizcocho con lineas paralelas con una manga pastelera de punta fina.

IMG_20181028_130443_HDR

Seguir los mismos pasos para el chocolate blanco y hacer lineas cruzadas sobre el anterior dibujo hecho en el bizcocho.

 

IMG_20181028_134008_HDR

IMG_20181028_134531_HDR

IMG_20181028_134420_HDR