BIZCOCHO TAIWANÉS O CASTELLA.

Este es un bizcocho muy fino que mantiene muy bien la humedad. La textura es muy parecida al bizcocho japonés de queso. Está receta está basada en una de “Emojoie Cuisine”.

Ingredientes. :

6 huevos tipo L del tiempo.

100 gr. de harina de trigo.

100 gr. de mantequilla.

100 gr. de leche.

Raspas de un limón o una cucharadita de vainilla.

100 gr. de azúcar

Modo de hacerlo :

Separar las 6 yemas de las claras y reservar.

Tamizar la harina con un colador.

Calentar la mantequilla con la leche hasta que alcancen 50 grados.

Seguidamente añadir a la harina y remover hasta formar un pasta consistente.

Después, añadir las yemas de huevo una a una y remover.

El siguiente paso tiene que ver con el batido de la claras a punto de nieve con el azúcar. Si es en máquina, se puede echar el azúcar desde el principio. Si se hace a mano, se debe añadir en tres veces. La claras deben quedar montadas ni muy duras ni muy blandas. Cuando haga los picos deben doblarse un poco y las claras estarán muy blancas.

Pre calentamos el horno a 150 grados y preparamos el papel de horno para el molde de 18 cm con la base movible. Se pone el molde centrado sobre el papel de horno y se corta recto por las cuatro esquinas. La altura es de 9 cm. Se dobla y se coloca en el molde. Para que quede adherido al molde se pueden usar unos puntos de mantequilla o de la propia masa.

Como vamos a introducirlo en una bandeja con agua, debemos tapar la zona inferior con papel de aluminio o ponerlo sobre otro recipiente para evitar que entre el agua.

Ahora mezclamos poco a poco las claras batidas con el azúcar con la masa que hicimos al principio. aquí le podemos añadir una cucharadita de vainilla o raspas de limón. Empezamos mezclándolo de abajo a arriba con el batidor de alambre y terminamos con la espátula de silicona.

Una vez echada la masa en el molde tratamos de quitar las burbujas dando golpecitos sobre la base o pasando por encima la espátula de silicona. Calentamos agua a una temperatura aproximada de 80 grados y la vertemos en una bandeja de metal más grande. Después metemos el molde con la bandeja de agua en el horno durante unos 60 minutos. Pasado este tiempo se pincha para ver si está cocido.

La sacamos fuera y lo retiramos del molde. Después sacamos el papel de los lados para que enfríe.

Una característica de este bizcocho es que “tiembla” al moverlo.

TARTA DE CREMA INGLESA (English Custard Tart)

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                                                     Photo by cottonbro on Pexels.com

EL DESAFIO DE AGATHA

Agatha Christie bajó las escaleras  a trompicones. Los viejos tablones de  madera de roble africano  que las sustentaban,  parecían   querer caminar  con ella azuzados por los golpes de sus tacones.

Nada más traspasar el umbral de la puerta de la calle, giró la cabeza en ambas direcciones y comprobó que  ya no quedaba ni rastro del Dr. Becker. Se quedó parada con la pitillera en la mano, al tiempo que pensaba en las opciones que tenía para devolvérsela, ahora que su viejo amigo había tomado camino a Nairobi.

Subió las escaleras, ya con más calma, y al entrar en casa colocó la pitillera sobre el recibidor de madera con tan mala pata que cayó al suelo. De un solo golpe, la cajita metálica en cuya superficie tenía repujada la efigie de un león, se abrió enviando al suelo un único pitillo. Se agachó y lo recogió.

Su viejo amigo sólo fumaba Old Border negro y aquel pitillo tenía un tabaco verduzco. Lo olió y pudo notar un cierto aroma agrio mezclado con hierba maltesa. No era tabaco.

Mientras pensaba en el por qué,  giró sobre si misma para encaminarse hacia la cocina, al tiempo que observó que su amigo también se había dejado la bufanda de Cashmir. Demasiados despistes para un hombre tan concienzudo y ordenado. Se sentó en su sillón orejero favorito que daba a la parte delantera del jardín y mientras observaba su Falso Tamarindo, que  ya dejaba ver sus primeras flores, comenzó a darle vueltas a la idea de que su amigo quería decirle algo.

Hacía un par de días habían estado hablando de venenos, aquellos a los que Agatha debería acudir para dar sentido a su nueva novela. Necesitaba una hierba que pudiera pasar inadvertida en una mermelada. Perdida en sus pensamientos observó de refilón que la bufanda tenia cosido un mensaje. La cogió y pudo leer en perfecto latín : ” Taxus baccata, quam herba ” . El Tejo, la hierba del más allá  -decía.

Dejó la bufanda y se acercó a su  viejo diccionario taxonómico donde pudo comprobar lo que su amigo había colocado en el pitillo. El tejo era su hierba. Ahora ya tenía “su veneno” y su nueva novela ” Un puñado de Centeno ” pronto sería una realidad.

Lord Becker  le había hecho una propuesta correcta y a la vez había fomentado su ingenio. ¿ Qué más podía pedir para aquella plomiza tarde de Abril…?

¿Pongo ya el té señora?  -preguntó  Mary, la doncella.

Sí, tengo una gran debilidad -dijo ella con una amplia sonrisa.

Mary puso la taza de té, la leche , unos azucarillos y su tarta de crema favorita. Agatha disfrutó  relajadamente del té y del pastel inglés, cuya receta  le había legado su abuela.

Agatha’s Challenge

Agatha Christie stumbled down the stairs. The old wooden planks of African oak wood that supported them seemed to want to walk with her pressured by the clomping of her heels. 

   As soon as she crossed the threshold of the front door, she turned her head in both directions to find that there was no longer a trace of Dr Becker. She stood there with the cigarette case in her hand, considering the options she had to return it to him now that her old friend had made his way to Nairobi. 

   She climbed the stairs more calmly now, and when she entered the house, she placed the cigarette case on the wooden hallstand, with such bad luck that it fell to the floor. With a single blow, the small metal box embossed with the effigy of a lion on its cover, opened up, sending a single cigarette to the ground. She bent down and picked it up. 

Her old friend only smoked black Old Border, and that cigarette had greenish tobacco. She smelled it and noticed a particular sour aroma mixed with Maltese grass. It wasn’t tobacco. 

   As she thought about it, she turned and headed towards the kitchen, noting that her friend had also forgotten his cashmere scarf; too many lapses for such a conscientious and organized man. She sat on her favourite wing chair, which faced the front garden, and as she observed her False Tamarind, which was already showing its first flowers, she began to think that her friend was trying to tell her something.  

   A couple of days ago, they had been talking about poisons, the ones Agatha should turn to, to make sense of her new novel. She needed a herb that could go unnoticed in a marmalade. Lost in thought, she caught sight of a message sewn on the scarf. She picked it up and was able to read in perfect Latin ” Taxus baccataquam herba.” Yew, the grass from beyond, – it read. 

   She put down the scarf and went over to her old taxonomic dictionary where she was able to verify what her friend had put in the cigarette. Yew was the herb. Now she had “her poison” and her new novel “A handful of Rye” would soon be a reality. 

   Lord Becker had made a correct proposal to her and at the same time had fostered her ingenuity. What else could she ask for on that greyish April afternoon…? 

   Shall I serve the tea, ma’am? – asked Mary, the maid. 

   Yes, I feel a bit weak – she said with a wide smile. 

   Mary served the cup of tea, some milk, a few sugar cubes, and her favourite cream cake. Agatha light-heartedly enjoyed her tea and English cake, the recipe for which her grandmother had left her.

(Translated by Cristina Souto from Britannia Academy in Galicia-Spain )

Tarta de crema inglesa (English Custard Tart)

(Receta sacada del blog The Culinary Scene)

Ingredientes:

BASE: (para un molde de 22 cm desmontable )

  • 225 grs. de harina tamizada
  • 115 grs. de mantequilla
  • 85 grs. de azúcar blanco o 60 gr. de fructosa
  • ralladura de un limón
  • 3 yemas de huevo tipo L

RELLENO DE CREMA PASTELERA:

375 grs. de nata al 35%

90 grs. de leche entera

2 huevos 2 yema de huevos tipo L

80grs. de azúcar (lo probáis y rectificáis) o 60 gr. de fructosa

  • 1 cucharadita  de  nuez moscada

FORMA DE HACERLA

 
Para la base.

  1. Se ponen en un bol la harina junto a la mantequilla en pomada y la ralladura del limón. Se mezclan con una mano hasta que quede como si fuera arena.
  1. Después se añade el azúcar o fructosa y se vuelve a amasar.
  1. Seguidamente se incorporan las yemas y se sigue el mismo procedimiento hasta hacer una bola consistente. Noes necesario amasar mucho.
  1. Se envuelve en un papel transparente, se mete en la nevera y se deja hasta el día siguiente.
  1. Al día siguiente se saca y se extiende de forma redonda similar al molde ( 22 cm )
  1. Se cubre el molde con la masa. Se ajusta bien y se recortan los bordes con el rodillo.
  1. Calentar el horno a 180ºC. Se pincha un poco la masa con un tenedor. Se cubre con papel de hornear y se le pone un peso (pueden ser garbanzos pequeños, lentejas o similar ).
  1. Se hornea unos 20-25 minutos hasta que se empieza a ver un poco tostado. Se saca del horno, se retira el papel y el peso y se vuelve a meter para evitar que la base quede cruda.

Para el relleno:

  • Se calienta la leche y nata sin que hierba. Mientras en un bol se mezclan los huevos y el azúcar junto a la cucharita de nuez moscada
  • Se añade la mezcla a la nata y leche calientes fuera del fuego. Si se mezcla bien y con un batidor de varillas no es necesario colarlo .
  • Una vez fría la base, se vierte la mezcla en el molde .
  • Se pone el horno a 130 grados y se cuece durante unos 50 minutos. Pasado este tiempo se nueve un poco para ver la cocción. El centro suele quedar más líquido pero después endurece. Se apaga el horno y se deja dentro unos 15 minutos más
  • En Gran Bretaña es tradición servirla acompañada de frutas.

BOLITAS DE ZANAHORIA, COCO Y ALMENDRA.

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Photo by Denniz Futalan on Pexels.com

La cueva.

Paseaba casi sin rumbo, cuando se encontró al pie de una gran cueva que le convocaba a entrar.

Como buen  Géminis que era, una parte de él  quería entrar y saber qué contenía pero la otra le decía que aquel no era, en principio, un sitio seguro. Nada sabía de aquella oquedad y nadie le había hablado nunca de ella.

No estaba muy lejos de su casa  pero en cambio nunca se topó con ella. Mientras hacía esta reflexión observó que la entrada parecía reciente. Como si una tormenta invernal y su posterior riada dejasen al descubierto esta cueva que todavía no tenía maleza que la tapase.

Si..no…si…no… entro..no entro. Daniel se debatía entre el miedo a lo desconocido y las ansias por saber qué contenía y sobre todo cómo era de grande. ¿Y si hay un animal..? ¿ Y si hay algún barranco dentro…o un río sin fin..?

Siempre había sido una persona sensata y no debería enfrentarse así sin más  a lo desconocido o peligroso. Así que  lo pensó mejor y no entró; siguió su camino de vuelta a casa.

A la semana siguiente y después de muchos remordimientos por no haberse atrevido días atrás, se armó de valor y se encaminó de nuevo a la cueva dispuesto a entrar, aunque  fuese sólo un poco y ayudado por una vieja linterna.

A unos cientos de metros de la entrada, le sorprendió  ver unas cintas de la policía prohibiendo el paso. ¿Qué puede estar pasando…. habría habido un accidente..?

Al acercarse un poco más pudo ver que el policía que montaba guardia era su amigo Nando, por lo que preguntó sin demora qué había ocurrido.

Pues nada -le contestó el policía. Que han encontrado en una cueva que hasta ahora nadie conocía y hay unos restos óseos que podrían ser de la época de Atapuerca. Si se confirma esto va a ser la hostia…

¿Y quien los encontró… ? -preguntó Daniel un tanto desconsolado.

Un antiguo pastor que conoce muy bien este lugar. Ahora lo están entrevistando los medios de comunicación, se ha convertido en un héroe local . ¡ Menuda suerte !.

Sí -dijo lacónicamente mientras se despedía camino a casa.

Podía haber sido yo el que descubriera ese yacimiento..pero no me decidí. -pensó.

Mientras elucubraba sobre su mala suerte, le vino a la cabeza la imagen de las “Bolitas de zanahoria y coco” que había dejado en la nevera recién hechas. Era un buen repostero aficionado y con eso sí que se atrevía, no había receta que se le atragantase.

Al menos disfrutaré de algo agradable y así la pena será menos -dijo.

Bolitas de zanahoria, almendra y coco.

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Ingredientes :

300 gr. de zanahoria.

150 gr. de fructosa o azúcar.

100 gr. de coco rayado.

100 gr. de almendra molida.

La ralladura de un limón.

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Coco, cacao y crocante de almendra para rebozar ( también vale una mezcla de canela, jengibre, cardamomo y pimienta )

Unos 60  moldes de papel para bombones.

Modo de hacerlas.

Pelamos y cortamos las zanahorias y las ponemos a cocer  cubiertas de agua durante unos 20 minutos, hasta que estén blandas.

montaje 1

Una vez escurridas las deshacemos con un tenedor o similar y le añadimos la fructosa y después la almendra.

montaje 2

A continuación rayamos un limón y añadimos el coco.

montaje 3

Una vez incorporados todos os ingredientes, la amasamos brevemente y formamos una bola que dejaremos reposar en el frigorífico tapada con un film durante unos 30 minutos.

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Pasado este tiempo nos disponemos a hacer las bolitas cogiendo un pequeño trozo de masa. Lo ponemos entre las dos manos y le damos vueltas hasta que se forme la bola.

montaje 4

Después las bolitas se rebozan en las distintas coberturas : unas con cacao, otras con coco, almendra o especias y se depositan en cada uno de los moldes. Salen unas sesenta.

montaje 5

Una vez hechas se dejan en la nevera hasta el día siguiente.

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TARTA DE FRESAS CON NATA

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El cuento de la Monarca y la tiza.

Después de una tranquila siesta, el pino Jorge se desperezaba al ritmo del viento del sur, que aquella tarde de marzo se mecía suave sobre el arenal de la playa de Barra, al sur de Galicia en España.

Sus ojos se entreabrieron un poco más para fijar la vista sobre una mariposa de vivos colores, que se posaba con cierto aire de tristeza y cansancio sobre su mejor rama.

¿Qué te ocurre querida? -le dijo como si la conociera de toda la vida.

La mariposa Monarca, casi sin aliento, susurró su situación.

No sé donde estoy ni que hago aquí. Todo esto es muy extraño para mi, sólo reconozco a Don Mar.

Querrás decir Doña Mar, llamarle así reduce su importancia. La mar es muy grande y sabia y además es femenina.

El tono del pino Jorge dibujaba cierta altivez sobre la pobre mariposa.

Bueno, puedes llamarle como quieras pero lo último que sé es que estaba camino de Canadá después de haber pasado el invierno en  México  y ahora me encuentro en este lugar..

-¡Perdona guapa! le interrumpió con energía el pino mientras zigzagueaba con una pequeña rama.

Estás en un hermoso lugar al suroeste de Europa. Eso sí, un poco lejos de México o Canadá  sin duda. -añadió.

Ahora recuerdo que entré en un gran temporal perdiendo  a mis compañeras y la noción del tiempo. !Nunca podré volver y no me reproduciré..!

El pino Jorge que era de naturaleza sensible y “arréglalotodo”, empezó a dar vueltas a la idea de hacerla retornar. Las opciones no eran muchas. Si vino con el viento podría volver en otra ráfaga, aunque esto no era muy probable dado que estos extraños vientos se debían al cambio climático y vete tú a saber cuando habría uno de retorno.

De repente una luz se abrió entre sus ramas. ¡Ya lo tengo! – dijo mientras sonreía.

Tengo una amiga, la Capitana Achante, que está un poco loca y que espera desde hace tiempo un viaje que valga la pena.  Aunque también es cierto que tiene un grumete que es probable que esté peor que ella. Es una tiza de color  azul y  se llama Tolibeques. Siempre dice que si se deprimiera en exceso, se gastaría  tanto que podría desaparecer. Ellos te podrán llevar  a México.

Mientras el pino elucubraba la propuesta, la mariposa lo seguía con la vista. Estaba asombrada por la facilidad con la que aquel pino medio seco, se había echo eco de su desgracia.

Bueno, no hay tiempo que perder -dijo el pino. Aprovecharé que ahora hay viento del Nordés para enviarle un mensaje a la capitana y que prepare el barco Antón, si es que este no se ha apolillado definitivamente.

Mientras tanto nuestra mariposa se recuperaba un poco alimentándose del polen del árbol amigo.

Hecha la llamada, al poco tiempo apareció frente a la playa el viejo  velero Antón capitaneado por Achante y su grumete Tolibeques.

“!Aquí llega la Capitana Achante, el que esté sentado que se levante…!” Ja,ja,ja,ja..

Y aquí está el grumete  Tolibeques -apuntó el segundo de abordo titubeando : “El que esté sentado….  sentado …¡ pues que siga así!

Hechas las presentaciones y debido a la prisa que había por zarpar, el pino Jorge movió las ramas para un último efluvio de polen que le sirviera a la Monarca de apoyo logístico.

El barco Antón hizo sonar sus  viejas campanas que repicaban  roncas y a destiempo y zarparon con la venía de los vientos  del Este. El Dios Eolo los llevaría raudos y veloces a Méjico.

Bueno…raudos y veloces parece que no tanto. Los vientos soplaban como angelotes gordos sobre las velas del viejo Antón pero no era suficiente. La capitana Achante era muy ecologista y no quería ensuciar el aire con viejos motores de fuel.

Y es que en el cielo los vientos del Este perdieron fuerza porque se pusieron a discutir sobre la importancia de la regla de tres para un reparto de humedad más justo entre ellos. Había quien creía que el reparto debía hacerse mediante cálculo logarítmico.  ¡Menuda tontería!.

Lo cierto es que el tiempo apremiaba y había que buscar nuevas fuerzas para superar las Azores y después coger otros vientos. La Capitana Achante consultó con su viejo barco la posibilidad de confiar en la fuerza bruta de las ballenas. El barco Antón había navegado muchas veces con ellas y las conocía mucho.

Utilizando el chirrido de unas largas cadenas sobre poleas, consiguieron contactar con las ballenas amigas, que se dispusieron a meterle “turbo”al barco.

Mientras surcaban las olas ayudados por las ballenas, la capitana Achante agradeció al barco Antón, con una caricia sobre su mástil, su gran corazón dado que podría sufrir deterioros por la velocidad a la que iban. Antón, agradecido, dejó escapar una lágrima salada por la borda.

Mientras pasaba el tiempo y se superaban varios temporales, a bordo del barco se sumó un polizón con el que nadie contaba. Una  lapa  que se había pegado al casco y   que resultó ser una aguafiestas.

Le caía mal la tiza Tolibeques  y lo chinchaba con mil y una torturas para que se fuera deshaciendo poco a poco. Le llamaba azul desteñido porque por fuera era azul y por dentro blanco. Lo insultaba de cien maneras

El grumete Tolibeques se iba encogiendo cada vez más hasta que un  día quedó en su cuarta parte, casi sin cuerpo y entonces viéndose derrotado entró en depresión con el peligro de desaparecer.

Mientras pasaban cerca de unos islotes y la lapa saltaba sobre el suelo partiéndose de risa, la mariposa Monarca no lo dudó un instante y  se dirigió en picado hacia la lapa. En un “tris” la cogió por la base de la concha y se la llevó a unos de los islotes, dejándola caer.

Mientras todos aplaudían desde el barco por la hazaña de la mariposa, una pareja de gaviotas sobrevoló el pecio anunciando la cercanía a tierra.

Y así era. Delante tenían las tierras de México, desde donde la Monarca  podría encontrar el camino de vuelta a Canadá.

Entre lágrimas, sus amigos  la despidieron sabiendo que habían hecho una buena acción. Fueron  solidarios sin pedir nada a cambio. Su gesto les honraba.

Mientras veían volar a su amiga mariposa, el barco Antón tocó las campanas para iniciar la vuelta. Antes la Capitana Achante había dado las instrucciones oportunas al grumete Tolibeques.

Señores -dijo la Capitana- vayamos a toda vela de vuelta a casa  y cuando lleguemos, prepararé  nuestro postre favorito : una rica tarta de fresas con nata.

Tarta de fresas con nata.

Ingredientes  para el bizcocho :

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4 huevos tipo L  ( del tiempo).

100 gr. de fructosa o 120gr. de azúcar.

100 gr. de harina de arroz o de fécula de maíz.

50 gr de almendra molida.

2 cucharaditas de levadura en polvo.

Las raspas de un limón mediano.

Ingredientes para el almíbar :

200 ml de agua.

100 gr de fructosa o 120 gr.  de azúcar.

Un chupito de ron o copa ( al gusto)

Ingredientes para el relleno y la decoración.

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500 gr. de fresas grandes y maduras.

600 ml. de nata para montar (fría)

100 gr de fructosa o 120 de azúcar. ( se puede variar en función del gusto de cada uno)

1 cucharadita de canela.

Modo de hacerla :

Se pre calienta el horno a 170 grados.

Se baten en batidora de brazo a velocidad alta los 4 huevos con el azúcar hasta que estén muy montados y blanquecinos. Entre 7 y 10 minutos a velocidad 4-5.

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Seguidamente se incorpora la harina tamizada con el polvo de hornear poco a poco, con una espátula de silicona y con movimientos de abajo a arriba.

A continuación se añade poco a poco, la harina, la almendra molida y finalmente las raspaduras de limón.

montaje 8

Se echa en un molde de silicona de unso 24 cm y se introduce en el horno  durante unos 35-40  minutos. Pasados veinte se puede bajar a 150 grados hasta el final. Para saber si está hecho se puede pinchar con una aguja. Si sale limpia está hecho.

montaje 3

Se deja enfriar sobre una rejilla tapado con un paño.

Cómo se hace el almíbar.

Se pone en un cazo en fuego mediano-pequeño el agua con el azúcar. Cuando rompe a hervir se mantiene así cinco minutos. Pasado este tiempo se echa el chupito o copa de ron y se reserva para que enfríe.

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Preparación del relleno y decoración.

Se corta en dos el bizcocho. Se separan las partes y se impregna con el almíbar frío. Se deja 15 minutos para que se empape bien.

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Mientras se cortan 250 gr de fresas en trocitos pequeños y se macera durante 15 minutos con la cucharadita de canela.

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Al tiempo se bate la nata con la fructosa o el azúcar a velocidad alta en la batidora de brazo.

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Con una manga pastelera o similar se pone una buena capa de nata sobre la base. a Continuación se colocan las fresas cortadas bien repartidas.

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Se tapa con la otra parte y se procede a la decoración con nata por arriba y por los lados mediante una espátula.

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Finalmente se decora  con  5 fresones grandes en la parte superior y se mete en la nevera hasta el día siguiente.

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ENROLLADO DE CHOCOLATE CON CREMA DE NARANJA.

 

Más allá.

 

No se por qué nadie me hace caso. A veces tengo la sensación de que no cuento para mi familia.

Yo hablo, aconsejo, opino, pero mis diatribas no sirven para nada. Ya sé que no sólo me ocurre a mí, le pasa a mucha gente que se siente menospreciada en su propia casa.

Y creo que no  me lo merezco. Yo siempre me he preocupado por ellas. De noche y de día, siempre tuve tiempo para cualquier problema que se presentara. Siempre han sido mi vida y no me arrepiento de todos los sacrificios que hice por ellas.

Incluso hay ocasiones en qué pienso que se comportan como si yo  fuera un fantasma: saben que estoy ahí pero no me miran a la cara. Quizás sean los tiempos  que vivimos, que no permiten pararse para hablar o saber del otro. El tiempo es lo más caro del mundo, nadie tiene suficiente y cuando te das cuenta, se te ha echado la muerte encima.

La verdad es que me he habituado y sobrevivo resignado en esta precaria situación. El otro día hasta soñé con mi muerte y funeral. Todos lloraban y estaban desconsolados. ¡Pues nadie lo diría viendo cómo me tratan.!

Y encima se ponen a comer mi postre favorito. Mi “”Enrollado de Chocolate con crema de naranja”, receta propia que siempre hice yo y que ahora nadie me ha pedido que haga. Aunque lo cierto es que tampoco  lo huelo…….

No lo entiendo, es como si estuviera muerto.

¿ Dios mío….lo estaré…?

 

De la película “GHOST” (Fantasma)

 

“Enrollado de chocolate con crema de naranja”

 

Ingredientes  para el bizcocho :

 

  • 60 gr. de harina de trigo
  • 4 huevos tipo L.
  • 75 gr. de azúcar
  • 30 gr. de cacao en polvo sin azúcar (utilicé el puro de Valor )
  • 1 sobre de levadura en polvo (16 gr.)

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Se baten fuerte los huevos con el azúcar hasta que quede espumosos y blanquecinos.

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Se incorpora con movimientos suaves de abajo a arriba la harina tamizada junto a la levadura y el cacao

montaje 2

 

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Se coloca papel sobre una placa rectangular y se cuece en el horno unos diez minutos a 180 grados.

 

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 Después se saca del horno, se voltea sobre un paño mojado, se saca el papel y se enrolla sobre si mismo con el propio paño. Este envoltorio se introduce en la nevera hasta el día siguiente.

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        Ingredientes para la crema : 

( sacado de “El Monstruo de las Galletas. Escuela de cocina.”)

150 g de azúcar o 100 gr de fructosa
100 ml de agua
4 huevos
50 g de almidón de maíz
200 ml de zumo de naranja
180 g de mantequilla

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1. En un cazo ponemos el azúcar y el agua y lo llevamos a ebullición. Tenemos que conseguir un punto de hebra fina. Se hervirá unos 5 a 7 minutos.

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2. Mientras, en un bol, se ponen los huevos, el almidón de maíz y el zumo de naranja. Mezclamos bien.

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3. Se incorpora poco a poco el almíbar, removiendo constantemente. Devolvemos toda la mezcla al cazo y se cuece hasta que de un hervor.

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4. Fuera del fuego, incorporamos  la mantequilla para quede bien suave la crema de naranja.

Para que no se forme costra en la superficie se puede poner un film de cocina que toque la crema de naranja. Se deja en el frigorífico  y se usa  al día siguiente cuando la crema haya enfriado bien. Al estar fría, la mantequilla endurece la crema.

 

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Al día siguiente se desenrrolla el paño y se extiende sobre él una capa no muy gruesa de la crema de naranja. Después se va enrollando con cuidado sobre si mismo ayudados por el paño.

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Se coloca en una bandeja para Brazos de Gitano y se decora con la crema y un poco de cacao por encima.

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Y esta es otra versión. La hice en forma de tronco y rellena de nata montada.

 

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BIZCOCHO SIN HORNO.

 

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“La mujer de las bolsas”.

 

Dicen que la prisas son malas compañeras, pero a mí me acompañaron siempre.

No sé si estas prisas son  un signo de los tiempos o  mi forma de entender la vida.

Un día, por casualidad, me paré a observar la vida de los otros, que tantas veces había pasado  por mi lado sin percibirla.

Aquel día tenía más prisa de lo habitual. El despertador no sonó a su hora  y los atropellamientos en las tareas matinales fueron mas que evidentes.

Al pasar  por las Galerías comerciales que cruzo todos los días, observé  a una mujer de unos ochenta años que, con parsimonia calculada, llevaba en una mano  la correa de su perrita y en la otra dos bolsas repletas de artículos.

La mujer, de recortada estatura, se bamboleaba de un lado al otro mientras caminaba a duras penas. En un instante vi como tropezaba y se escoraba a un lado  casi hasta caer. Tuve el tiempo justo de alargar el brazo y tratar de re-equilibrarla por el hombro. Ella me miró con una media sonrisa y me dio las gracias.

Al día siguiente me encontré de nuevo  con ella y me saludó mientras hacia su recorrido habitual, con la perra y sus bolsas. Su caminar delataba un esfuerzo tremendo, mientras, como si adivinara mis pensamientos me espetó  -Venimos y volvemos a un cascarón.

Y ante mi mueca de extrañeza continuó : salimos del cascarón de nuestra madre y vamos al cascarón de nuestra tumba, todo en un instante. Lo dijo como si  se tratara de una ley del Antiguo Testamento.

A partir de aquel día, empecé a entender poco a poco  la filosofía de vida de mi nueva amiga. Aquella mujer representaba para mí la experiencia de una vida vivida como si se tratara de  una naranja que se exprime sin tregua, hasta que se le saca todo el zumo.

Una tarde de charla, mientras me aseguraba que nada era cierto y que todo estaba en revisión  siempre a la espera de nuevas pruebas, le ayudé a subir las bolsas.

Aquel día la vi más descoyuntada que nunca.

Los años -aseveró cansada- hacen que te pienses mucho el gasto de energía que vas a hacer.

Mientras entrábamos en su casa, un  lugar de belleza enigmática lleno de cachivaches de mil colores y aroma suave a incienso, me llevó a la cocina en la que destacaba sobre la mesa una especie de torta de manzanas.

Me invitó a sentarme y a tomarnos un café con ese bizcocho que acaba de hacer en la sarten.

¿En la sarten?  -le dije mientras apoyaba las bolsas en el suelo. No sabía que se podían hacer fuera del horno.

¡Lo ves ! -me dijo con  mueca de solemnidad cómica ¡las certezas se pueden caer en cualquier momento!

Mientras nos reíamos, dispusimos tazas y platos con intención de  sacarle  a la vida ,aquella tarde, un poquito más de su “zumo”.

 

 

BIZCOCHO  DE MANZANAS SIN HORNO. (versión 1 )

(receta basada en  “Sazones y Sabores” )

100  gr. de harina de trigo

70 gr de azúcar

3 huevos tipo L

2 cucharaditas de polvo de hornear.

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Para el relleno.

3-4 manzanas grandes ( unos 500 gr. en trozos)

90  gr. de azúcar o 70 gr. de fructosa.

30 gr. de mantequilla

1 limón exprimido.

1 cucharadita de canela.

Para una sarten de  28-30 cm.

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Modo de hacerlo.

 

Cortamos las manzanas en rodajas .

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Ponemos a calentar en la sarten, a fuego suave  la mantequilla con las manzanas  durante 5 minutos.

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A continuación le añadimos el azúcar  junto a la canela y después  el zumo

de limón removiendo  2 minutos.

montaje 1

Dejamos reposar  e igualamos las manzanas.

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Mientras tanto batimos los huevos con el azúcar hasta que estén espumoso y consistentes.

Después incorporamos la harina tamizada mezclada con la levadura.

Lo hacemos de  forma suave con un batidor de alambre o espátula de

silicona y con movimientos de abajo a arriba.

montaje 3

Una vez hechas las manzanas, añadimos la mezcla anterior. Movemos un poco

la sarten para que se nivele bien y la ponemos a fuego mínimo tapado durante

unos  10 minutos.

Esta indicación está prevista para un fuego de gas de tamaño mediano-grande

de 10 cm de diámetro (si es menor debe cocerse algo más ). La clave está en ver

cuando se cuaja y apagar el fuego.

nuevo

Para ver si está cocido o  cuajado lo podemos atravesar con un pincho para

Morunos (debe haber subido el volumen casi al doble) y le damos la vuelta con un plato plano. Después la  volvemos a cocer  por la otra cara a fuego suave durante cinco minutos con la tapa.

Una vez transcurrido este tiempo  le damos la vuelta sobre un plato y repetiremos esta acción  con otro plato para que nos queden las manzanas en la parte vista.

 

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montaje 6

 

 

BIZCOCHO DE FEIJOA O GUAYABO SIN HORNO.

( versión 2 )

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El bizcocho lleva las mismas proporciones que el de manzana pero con 500 gr. de Feijoa o Guayabo. Es una fruta que en Noviembre está de temporada con un excelente sabor y cierta acidez.

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Hay que tener en cuenta que se debe pasar poco por la sarten. Solo un par de minutos porque si no quedarían muy blandos.

 

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BIZCOCHO DE NATA CON COSTRA DE CHOCOLATE.

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Paco y Mika

 

Otro día soleado por delante y otra oportunidad de pasarlo bien. Jugar y jugar, buen lema para la vida.

Eran jóvenes  y las responsabilidades les resbalaban porque no había asideros para tales cosas. Así se es feliz de verdad:  hago lo que quiero y encima me divierto.

Paco era más tranquilo y Mika más pajarera. Bueno, Paco a  veces era demasiado tranquilo y Mika tenía que pincharlo. Eso sí, una vez tocada la tecla, los dos iban y venian, subian, bajaban o peleaban  como si no existiera un mañana.

Un día Mika se propuso hacer una excursión no muy lejos de allí a lo que Paco puso mala cara.

¡Mika! – dijo frunciendo el morro  -¡No tengo ganas de moverme y es muy lejos! Además pronto se va a hacer de noche y ya sabes que no tengo la vista muy bien. No distingo a un metro un gato pardo de uno de rayas.

¡ Ya estamos! -dijo Mika, mientras se miraba una uña rota. -Habló “panza gorda”. Y continuó diciendo con sorna: – ¡debes tener el colesterol por las nubes!

-Bueno, pues iré yo sola, no te creas que me importa-. Alardeó Mika mientras se alejaba con paso firme y sin mirar atrás.

Pasaron varias horas y como Mika no volvía, Paco se acercó a la abuela Mini, que estaba cocinando su “Bizcocho de nata con costra de chocolate” para dar cuenta de la novedad. A Paco, a pesar de la preocupación, no se le escapó que la abuela estaba haciendo uno de sus dulces favoritos.

Nada más saber de la noticia, la abuela Mini con el mandil manchado de harina y los brazos en jarras por la estupefacción, organizó la búsqueda con ayuda de varios familiares.

Mika no aparecía por ninguna esquina. La buscaron por todas partes.

-Seguro que está dormida en cuaquier  cobertizo de la zona, ¡hay tantos! -dijo la prima Rosa que cojeaba de lo gorda que estaba.

A la mañana siguiente, un vecino oyó unos lamentos procedentes de la parte trasera de un cobertizo de paja, al que se accedia por un pequeña puerta. Al fijarse bien desde fuera, observó una viga de madera caída sobre la pequeña puerta impidiendo así que se abriera.

En cuanto el “vecino-rescatador” sacó la madera, Mika salió como un rayo de aquel cuchitril donde tuvo que pasar la noche.

Ni gracias dió a su salvador que quedó parado ante tanta velocidad. Sin mirar atrás y utilizando las últimas fuerzas que le quedaban por la falta de comida, enfiló el camino de vuelta a casa.

Allí le esperaban Paco, los demás y el bizcocho de nata  de la abuela Mini.

Una vez que todos dieron cuenta del pastel, Paco y Mika se sentaron juntos mientras veían pasar la vida bajo la sombra de un roble. Ahora tocaba descansar, que la vida de los gatos es sólo una.

Como la del resto.

 

GATOS (2)

 

 

Bizcocho de nata con costra de chocolate.

 

Ingredientes :

150 gr. de harina de trigo.

3 huevos tipo L y 1 yema.

50 gr. de harina fina de maíz tipo Maizena.

1 sobre  de levadura en polvo tipo Royal.

200 ml. de nata fría para montar.

150 gr.  de azúcar glacé.

1 cucharadita de extracto de vainilla.

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Para la decoración.

1 tableta de  200  gr. de chocolate negro tipo fondant.

1 tableta de  200  gr. de chocolate blanco tipo fondant.

25 gr. de mantequilla.

 

Modo de hacerlo :

 

Batir los huevos con la mitad del azúcar durante unos 10 minutos hasta que estén espumosos.

MONTAJE 1

Pre calentar el horno a 170 grados.

Seguidamente mezclar las dos harinas con la levadura y echarla poco a poco mediante un colador a la mezcla anterior, removiendo de manera envolvente. Añadir la cucharadita de vainilla

montaje 2

Batir la nata fría con el resto del azúcar hasta que esté montada.

montaje 3

Mezclar la nata poco a poco con la masa anterior usando una espátula. Siempre de abajo a arriba y de forma suave.

montaje 4

Verter la masa en un molde de 22 cm. Si es de silicona no hace falta echar nada antes. En caso de que sea metálico, embadurnar con mantequilla y después espolvorear con harina, quitando los restos.

Cocer durante unos 45-50  minutos aproximadamente. A partir de los 30 minutos bajar a 150 grados. Pincharlo para ver si está cocido.

montaje 5

 

 

Preparación de los chocolates.

1 – Poner al baño María la tableta negra con los 25 gr. de mantequilla.

montaje 7

 

2 – Ponemos también la tableta de chocolate blanco sola a baño María hasta que se deshaga.

Después lo estiramos con la ayuda de una espátula sobre un papel. No debe estar sobre una superficie fría.

montaje 6

Una vez enfriado en la nevera el chocolate blanco, se corta en trozos  y se reserva.  A continuación  cubrimos el bizcocho con chocolate negro mediante una espatula o similar.

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Después se coloca sobre los laterales del bizcocho, el chocolate blanco en trozos.

 

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montaje 8

BICA DE OURENSE (receta tradicional)

FOTO PUESTA

El partido comunista había sido legalizado aquel 9 de abril de 1977. Era sábado Santo cuando se produjo el hito histórico-político más importante de la incipiente democracia española.

Manuel  iba leyendo la noticia  en el periódico Faro de Vigo, que su padre le había mandado comprar en el kiosko de Ovidia, como todos los días.

Al tiempo que aquel adolescente trataba de asimilar qué podía ocurrir en España tras la trascendente noticia, se cruzaba con las vecinas que transportaban en largas tablas sostenidas en equilibrio sobre sus cabezas, las roscas que acababan de  cocerse en el horno del barrio. El  dulce olor de la masa horneada y del anís, dejaban un rastro incoloro pero no inodoro por la calle principal.

Al tiempo, en el bar de la Viuda, varios clientes se atrevían a comentar la  noticia del día aunque sin dar grandes voces. Incluso Dorito el peluquero, que no solía pisar otra baldosa que no fuera la de su negocio, se había animado a intervenir en  aquella charleta. Eran el “antecesor”  de las broncas políticas que vendrían poco después, una vez que los más “rojos” se dieron cuenta que se podía hablar sin  tener que mirar a sus espaldas.

Unos de aquellos que tuvieron que tener la boca bien cerrada durante la dictadura eran los dueños de la Panadería. Habían venido de Ourense como mucha de la gente de aldea  que en los años 50 y 60 emigraron a Vigo por necesidad, pero que nunca desconectaron del todo de sus orígenes.

Y entre las recetas que se trajeron había una que destacaba : la de la Bica ourensana, un bizcocho hecho con manteca de vaca y masa ácida que resultaba delicioso y que desaparecía del mostrador en cuanto salía del horno.

-!Lo que daría por probarla otra vez…! -pensó Manuel cuarenta años después, recordando aquellos días que ahora resultaban tan lejanos.

 

Bica de Ourense (receta tradicional)

 

Ingredientes :

5 huevos

300 gr. de  azúcar

185 gr. de manteca cocida (no es mantequilla)

185 gr. de masa ácida *

185 gr. de harina tamizada

Una cuharadita de levadura en polvo tipo Royal

Una cucharadita de canela .

 

montaje 1

* Nota. La masa ácida puede ser  de Rosca o Croissant y se deja  24 o  36  horas tapada con un paño, fuera de la nevera.

 

Modo de hacerla :

Calentar el horno a 150 grados. Horno flojo.

Se bate la mitad del azúcar con la manteca en pomada *  durante unos diez minutos, hasta que se se forme una pasta uniforme y clara.

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* La manteca en pomada se consigue poniendo el bol en una cubeta con agua caliente hasta que queda como si fuera una pomada, pero sin llegara a derretirse (más bien blanquecina)

Después se reserva y se baten los huevos enteros con la mitad del azúcar durante otros diez minutos  hasta que estén compactos y espumosos.

montaje 2

Se mezclan las dos partes batiendo  de forma suave y de abajo a arriba.

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Después se añade la masa ácida en trocitos pequeños y se bate  a velocidad 4-5 para deshacerlos por completo.

montaje 3

Finalmente se le incorpora poco a poco la harina tamizada, la levadura y la canela  con movimientos envolventes.

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Se deposita en un molde de unos 27  cm y se cuece en horno a 150 grados durante unos 45-50 minutos.

montaje 4

Una vez pasado el tiempo se pincha y si la aguja  no sale manchada, se deja con el horno apagado diez minutos. Después se enfría fuera sobre una rejilla y tapada con un paño.

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BIZCOCHO DE YOGUR GRIEGO Y FRAMBUESA.

 

vaca bonita

 

Aquella mañana de primavera Irina bajaba del prado  más preocupada que nunca. Una de sus vacas tenía las ubres vacías y no entendía por qué.

Todas comían igual de los pastos  de la isla griega de Skiros, preñada de grandes prados y abundante agua. Ahora tendría que arreglárselas con un veinte por ciento menos de leche y no eran tiempos de holganza económica.

Recordaba que cuando estaba embarazada de su hijo -¿donde estará ahora?- tuvo el mismo problema.

Las vacas tienen sus tiempos y sus pausas  como todo el mundo  -se dijo-.

Mientras cavilaba en el yogur que tenia que hacer para llevarlo a la tienda de Xenia, le volvió a la cabeza el recuerdo del hijo que tuvo que entregar al Hospicio por problemas económicos y porque no tenía padre con quien criarlo. Ahora tendría veinte años y viviría en la Capital con una familia de más posibles que ella. El recuerdo  más nítido que le quedaba de él era una pequeña mancha en forma de llave en la parte derecha del cuello.

Aquel instante de doloroso recuerdo, quedó roto por la llamada telefónica de su amiga Xenia comunicándole la posibilidad de que le saliera el trabajo que estaba esperando. Su amiga sabía que buscaban una  cocinera en una casa de veraneo al sur de la isla, donde proliferan muchas y bellas calas.

Cuando llegó a la tienda con su yogur recién hecho que tanto pedían los turistas, su amiga le dio la dirección y le recomendó que, dado que parecían  exigentes, les llevara algo hecho por ella y así les serviría de prueba de cómo cocinaba.

No te quiero agobiar -dijo Xenia con pausa-  pero yo les llevaría tu famoso bizcocho de yogur con mermelada de frambuesa. Seguro que les encanta y ya sabes que esta gente de ciudad, no sabe lo que son las cosas naturales hechas con tiempo y amor .

Al día siguiente, después de concertar la cita, Irina se dirigió a la casa donde se alojaba esa familia rica de Atenas. La vieja puerta de madera de grandes dimensiones tenía  un llamador con cabeza de león, que dejaba claro que aquella mansión era de postín. Una criada de semblante plácido le abrió la puerta. Y mientras ella se explicaba, observó por el rabillo del ojo como se acercaba  un joven moreno  y  que  con una suave sonrisa, se interesaba por la razón de su estancia allí.

En ese momento un latigazo recorrió el cuerpo de Irina que se desplomó como  una muñeca rota.

Pasados unos breves instantes despertó y se vio rodeada de varias personas a las que no conocía, mientras trataban de reanimarla. Entre ellas estaba el joven que Irina vio acercarse a la puerta. En la parte derecha de su cuello mostraba una  pequeña mancha de nacimiento en forma de llave.

 

 

 

Bizcocho de yogur griego con mermelada de frambuesa

 

      Ingredientes.

3 huevos tipo L.

300 gr. de yogur griego.

75 gr. de azúcar molido.

30  gr. de Maizena.

1 cucharadita  de levadura en polvo.

1 cucharadita de pela de limón rayada.

 

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Modo de hacerlo.

Mezclar las yemas con el azúcar molido hasta que esté amarillo claro.

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Pre calentar el horno a 170 grados.

A continuación añadir poco a poco el yogur en tres partes y batir a mano con el batidor de varillas metálicas hasta que empiecen a  aparecer burbujas y esté medio montado.

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Echar después las raspaduras de limón.

Añadir la maizena con la cucharadita de levadura hasta que esté todo integrado.

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Por último batir las claras a punto de  nieve fuerte y añadir a la mezcla en dos veces.

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Poner en un molde pequeño de unos 18-20 cm.

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Si se utiliza un molde de 16 cm  que hay que poner alrededor un papel más alto por si sube mucho.

Para saber si está hecho, se pincha con una aguja para comprobar que sale seco. Se apaga el horno y se deja dentro 15 minutos.

Al enfriar baja bastante. Es normal.

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Para decorar, se puede hacer una mermelada ligera rebajándola con agua como en la foto.

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Basada en la receta de  El rincón de Bea.

BIZCOCHO VERDE. (Mars sponge cake)

foto 4

 

Desde pequeños habían practicado la discusión sin tregua. Se adoraban y costaba verlos separados, pero parecía que hubiera una cierta satisfacción infame en el modo en el que practicaban sus enfrentamientos.

Siempre querían tener razón los dos, pareciendo imposible que fueran hermanos. Si para una era blanco para el otro era gris, nunca estaban de acuerdo.

Lo cierto es que con el paso de los años las discusiones se hacían menos ofuscadas y más sustentadas en razonamientos. Los dos eran buenos estudiantes y a veces provocaban  altercados  en clase sólo por el mero placer de enfrentar a unos compañeros con otros. Cuando la discusión estaba en plena efervescencia,  se miraban con una media sonrisa en la cara,  que los delataba como  cómplices y provocadores a la vez.

Sus primeros escarceos amorosos, que casi iniciaron al mismo tiempo, procuraron una especie de tregua. Siendo hermanos mellizos, Lucía y Daníel decidieron no volver a provocarse durante un tiempo, dado que no querían adentrarse en discusiones basadas en  los retorcidos vericuetos del amor que cada uno estaba viviendo.

Sus padres así lo percibieron, coincidiendo  además con el inicio de las carreras que cada uno pretendía hacer. Cocina y repostería Daniel y Químicas Lucía.

Durante unos años mientras duró el estudio y el amor parecían distintos, incluso se mostraban compresivos el uno con el otro. Y el mismo día en que recogieron sus títulos se activó el chip del enfrentamiento secular. Mientras volvían a casa se enredaron en una discusión que no tenía fin y para tratar de cerrarla Daniel le insinuó que él sería capaz  de hacer un bizcocho verde sin echarle aditivos ni colorantes, todo natural.

¡Anda, menuda majadería, un bizcocho verde sólo lo podrías hacer si la  química te proporcionase un buen colorante alimentario..! -le dijo Lucía mirándolo como si fuera imbécil.

¿Qué te apuesto….? -le replicó Daniel.

-Mira !, mira!…..dices tal sarta de tonterías que hasta me das pena !…. ¡Eso es imposible y lo sabes! -le contestó Lucia.

¡ IMPOSIBLE ! -recalcó por segunda vez.

 

 

BIZCOCHO VERDE.

 

Ingredientes para un molde de 20 cm.

4 huevos

125 g de mantequilla

150 g de azúcar glas.

150 g de pistachos finamente picados

80 g de harina de trigo (Para personas con intolerancia se puede sustituir por fécula de patata )

1 sobre de levadura en polvo.

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Sacar la mantequilla de la nevera para que esté  a temperatura ambiente o en pomada. Para que se ablande se puede meter en un bol, sumergiéndolo en agua caliente.

Batir la mantequilla en pomada con el azúcar glas durante diez minutos a velocidad  máxima hasta que se ponga blanca.

Encender el horno a 180 grados.

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Cuando esté batida echar de forma combinada, un huevo, una cucharada de harina mezclada con la levadura  y otra de pistachos. Así hasta incluirlo todo, batiendo  cada vez que incluyamos un nuevo ingrediente.

montaje 1

Cuando esté todo incluido y bien mezclado, poner en un molde de 20 cm y meterlo en el horno durante unos 40-45 minutos.

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ATENCIÓN. Si cuando pasen 25 o 30  minutos, vemos que no sube igual por el centro, se puede poner el ventilador del horno y bajar la temperatura a 160 grados.

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Una vez cocida (se puede comprobar mediante un pincho o aguja) dejar diez minutos con el horno cerrado. Después dejar enfriar tapada sobre una rejilla .

Se puede decorar con azúcar glas o fructosa glas.

montaje 2

 

(Receta basada en la del blog de  GIALLO ZAFFERANO )