UN CUENTO DE NAVIDAD.

(Homenaje a Charles Dickens)

 

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Su oronda figura de mediana edad delataba  cierta dejadez, que  traslucía como una clara impronta en todo su ser.

Era egoísta, mal encarado, comía en demasía y desconfiaba de todos.

La noche antes de Navidad, se dirigía a su casa para cenar solo una vez más. Su ama de llaves y asistenta, una nervuda mujer que rondaba los setenta, lo esperaba desde hacia una hora. A él poco le importaban los compromisos personales de los demás y aquella noche él no tenía ninguno.

Al doblar la esquina para subir hacia su calle, notó un extraño mareo que le hizo tambalearse hasta el punto de que tener que sentarse. Al tiempo  una fría niebla subía por el río y lo cubría todo.

La niebla se despejó  por lo que sintiéndose mejor se levantó. Y al avanzar unos pasos se dio de bruces con la vivienda que había sido su casa durante la niñez. Mientras trataba de entender lo que ocurría, vio por la ventana a un niño que pataleaba mientras sus padres estaban absortos en una discusión sin importancia. Aquel niño, que se le parecía mucho, decidió darle unas cuantas patadas al gato de la familia, mientras el minino trataba de escapar de la agresión. Ya empezaba a recordar: aquel chaval era él.

Al tiempo que trataba de ordenar sus ideas, tuvo la sensación de levitar sin poder evitarlo y de repente se encontró en otro escenario. En esta ocasión la vista le ofrecía una tensa discusión entre dos jóvenes en un bajo que le resultaba familiar. Las voces se entrecruzaban sin orden, mientras los aspavientos dejaban entrever que había reproches y cinismo a partes iguales. Ahora recordaba: era aquella discusión en la que su amigo le echaba en cara que hubiera registrado sólo a su nombre, aquel negocio de ordenadores exitoso, que los dos habían forjado con mucho trabajo.

Y de nuevo un salto en el tiempo mientras veía otra escena de su triste vida: el momento en el que su mujer lo dejaba llevándose a los niños, harta de perdonar sus innumerables y continuos amoríos  que él ni se molestaba en ocultar.

Era como un carrusel de escenas vividas, hasta que llegó la última que todavía no se había producido. Sobre una columna se veía una urna funeraria solitaria. Al rato un trabajador con bata gris se la entregaba a la que él reconocía como  su ex-mujer con más años . Ella al salir a la calle se encuentra con un contenedor de basura y las deposita dentro, mientras sigue su camino sin mirar atrás.

Aquella última escena le había impresionado mucho, sintiendo al mismo tiempo, que  su vida había carecido de sentido. Todo el dinero que había ganado no le había servido ni para tener un lugar, donde descansar para siempre. El contenedor de basura no era  la mejor tumba.

Mientras cavilaba en lo que había visto y sentido, notó que de nuevo lo envolvía la niebla y se vio en el mismo lugar donde se había mareado. El cielo se despejó, por lo que  se encaminó hacia su casa con cierta desazón, porque una vez más pasaría las navidades solo y olvidado por todos.

Al meter la llave en la puerta y abrirla notó que la casa estaba encendida, adornada con motivos navideños y olía a cordero recién hecho. Mientras, su esposa le cogía la botella de vino que traía bajo el brazo.

¡Venga, que ya están todos  en la mesa! . También vino la niña -le dijo bajando la voz- .Al final pudo coger el avión, aunque está muy cansada. Felicitala porque aprobó todo el trimestre.

Casi como un  autómata entró en el salón, no sin antes hacer una carantoña al gato que ronroneaba a sus pies. Al tiempo que trataba de re-ubicarse, vio al fondo de la mesa a su socio  y amigo de toda la vida que lo saludaba con una sonrisa y un movimiento de mano.

Le esperaba una agradable cena  en compañía de los que más quería.

 

 

 

MANTECADOS GALLEGOS. (receta tradicional)

 

 Ingredientes :   

 

  •  250 gr. de Mantequilla en pomada.
  • 250 gr. de azúcar molida ( yo puse 200 gr.)
  • 250 gr. de harina de trigo normal.
  • 6 huevos tipo L.
  • 1 sobre polvo de hornear. 
  • 12  moldes de papel de 14 x 14 cm.

 

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Preparación : 

(La estancia debe estar a una temperatura entre 22 y 24 grados centigrados)

Si la mantequilla no está como si fuese pomada, ponerla en un bol metido en agua caliente un rato e ir removiendo  hasta que coja esta consistencia.

Batir la mantequilla en pomada durante 20 minutos en la batidora eléctrica a velocidad máxima (5 de 5) hasta que esté blanca y espumosa. Después añadir el azúcar molido y batir diez minutos.

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Precalentar el horno a 180 grados.

Batir los huevos de tres en tres y añadirlos a la mantequilla batiendo durante unos diez minutos a velocidad 4.

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Después se integra la harina y el polvo de hornear en dos o tres  veces mediante un colador. Se bate de forma manual de abajo a arriba, hasta que esté todo bien mezclado.

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NOTA: 

Si no se integrara bien y se cortara un poco por la temperatura o porque el bol esté frío, se puede introducir en agua caliente un rato  o poner las manos sobre los laterales del bol mientras se bate.

Se mete en el horno durante unos 25 minutos hasta que estén dorados. Al final se dejan diez minutos dentro, con el horno apagado.

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Modo de hacer los moldes :

Se pueden hacer de diferentes medidas. Yo los hice de 14 x 14 cm con papel de horno. También se pueden hacer con papel tipo folio (son más resistentes)

montaje 5Se doblan como en las fotos y se  refuerzan las esquinas con dos dobleces,  apretando las uniones para que no se desmonten en el horno.

 

 

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Felices Fiestas. Bó Nadal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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