BIZCOCHO DE NATA CON COSTRA DE CHOCOLATE.

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Paco y Mika

 

Otro día soleado por delante y otra oportunidad de pasarlo bien. Jugar y jugar, buen lema para la vida.

Eran jóvenes  y las responsabilidades les resbalaban porque no había asideros para tales cosas. Así se es feliz de verdad:  hago lo que quiero y encima me divierto.

Paco era más tranquilo y Mika más pajarera. Bueno, Paco a  veces era demasiado tranquilo y Mika tenía que pincharlo. Eso sí, una vez tocada la tecla, los dos iban y venian, subian, bajaban o peleaban  como si no existiera un mañana.

Un día Mika se propuso hacer una excursión no muy lejos de allí a lo que Paco puso mala cara.

¡Mika! – dijo frunciendo el morro  -¡No tengo ganas de moverme y es muy lejos! Además pronto se va a hacer de noche y ya sabes que no tengo la vista muy bien. No distingo a un metro un gato pardo de uno de rayas.

¡ Ya estamos! -dijo Mika, mientras se miraba una uña rota. -Habló “panza gorda”. Y continuó diciendo con sorna: – ¡debes tener el colesterol por las nubes!

-Bueno, pues iré yo sola, no te creas que me importa-. Alardeó Mika mientras se alejaba con paso firme y sin mirar atrás.

Pasaron varias horas y como Mika no volvía, Paco se acercó a la abuela Mini, que estaba cocinando su “Bizcocho de nata con costra de chocolate” para dar cuenta de la novedad. A Paco, a pesar de la preocupación, no se le escapó que la abuela estaba haciendo uno de sus dulces favoritos.

Nada más saber de la noticia, la abuela Mini con el mandil manchado de harina y los brazos en jarras por la estupefacción, organizó la búsqueda con ayuda de varios familiares.

Mika no aparecía por ninguna esquina. La buscaron por todas partes.

-Seguro que está dormida en cuaquier  cobertizo de la zona, ¡hay tantos! -dijo la prima Rosa que cojeaba de lo gorda que estaba.

A la mañana siguiente, un vecino oyó unos lamentos procedentes de la parte trasera de un cobertizo de paja, al que se accedia por un pequeña puerta. Al fijarse bien desde fuera, observó una viga de madera caída sobre la pequeña puerta impidiendo así que se abriera.

En cuanto el “vecino-rescatador” sacó la madera, Mika salió como un rayo de aquel cuchitril donde tuvo que pasar la noche.

Ni gracias dió a su salvador que quedó parado ante tanta velocidad. Sin mirar atrás y utilizando las últimas fuerzas que le quedaban por la falta de comida, enfiló el camino de vuelta a casa.

Allí le esperaban Paco, los demás y el bizcocho de nata  de la abuela Mini.

Una vez que todos dieron cuenta del pastel, Paco y Mika se sentaron juntos mientras veían pasar la vida bajo la sombra de un roble. Ahora tocaba descansar, que la vida de los gatos es sólo una.

Como la del resto.

 

GATOS (2)

 

 

Bizcocho de nata con costra de chocolate.

 

Ingredientes :

150 gr. de harina de trigo.

3 huevos tipo L y 1 yema.

50 gr. de harina fina de maíz tipo Maizena.

1 sobre  de levadura en polvo tipo Royal.

200 ml. de nata fría para montar.

150 gr.  de azúcar glacé.

1 cucharadita de extracto de vainilla.

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Para la decoración.

1 tableta de  200  gr. de chocolate negro tipo fondant.

1 tableta de  200  gr. de chocolate blanco tipo fondant.

25 gr. de mantequilla.

 

Modo de hacerlo :

 

Batir los huevos con la mitad del azúcar durante unos 10 minutos hasta que estén espumosos.

MONTAJE 1

Pre calentar el horno a 170 grados.

Seguidamente mezclar las dos harinas con la levadura y echarla poco a poco mediante un colador a la mezcla anterior, removiendo de manera envolvente. Añadir la cucharadita de vainilla

montaje 2

Batir la nata fría con el resto del azúcar hasta que esté montada.

montaje 3

Mezclar la nata poco a poco con la masa anterior usando una espátula. Siempre de abajo a arriba y de forma suave.

montaje 4

Verter la masa en un molde de 22 cm. Si es de silicona no hace falta echar nada antes. En caso de que sea metálico, embadurnar con mantequilla y después espolvorear con harina, quitando los restos.

Cocer durante unos 45-50  minutos aproximadamente. A partir de los 30 minutos bajar a 150 grados. Pincharlo para ver si está cocido.

montaje 5

 

 

Preparación de los chocolates.

1 – Poner al baño María la tableta negra con los 25 gr. de mantequilla.

montaje 7

 

2 – Ponemos también la tableta de chocolate blanco sola a baño María hasta que se deshaga.

Después lo estiramos con la ayuda de una espátula sobre un papel. No debe estar sobre una superficie fría.

montaje 6

Una vez enfriado en la nevera el chocolate blanco, se corta en trozos  y se reserva.  A continuación  cubrimos el bizcocho con chocolate negro mediante una espatula o similar.

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Después se coloca sobre los laterales del bizcocho, el chocolate blanco en trozos.

 

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montaje 8

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BICA DE OURENSE (receta tradicional)

FOTO PUESTA

El partido comunista había sido legalizado aquel 9 de abril de 1977. Era sábado Santo cuando se produjo el hito histórico-político más importante de la incipiente democracia española.

Manuel  iba leyendo la noticia  en el periódico Faro de Vigo, que su padre le había mandado comprar en el kiosko de Ovidia, como todos los días.

Al tiempo que aquel adolescente trataba de asimilar qué podía ocurrir en España tras la trascendente noticia, se cruzaba con las vecinas que transportaban en largas tablas sostenidas en equilibrio sobre sus cabezas, las roscas que acababan de  cocerse en el horno del barrio. El  dulce olor de la masa horneada y del anís, dejaban un rastro incoloro pero no inodoro por la calle principal.

Al tiempo, en el bar de la Viuda, varios clientes se atrevían a comentar la  noticia del día aunque sin dar grandes voces. Incluso Dorito el peluquero, que no solía pisar otra baldosa que no fuera la de su negocio, se había animado a intervenir en  aquella charleta. Eran el “antecesor”  de las broncas políticas que vendrían poco después, una vez que los más “rojos” se dieron cuenta que se podía hablar sin  tener que mirar a sus espaldas.

Unos de aquellos que tuvieron que tener la boca bien cerrada durante la dictadura eran los dueños de la Panadería. Habían venido de Ourense como mucha de la gente de aldea  que en los años 50 y 60 emigraron a Vigo por necesidad, pero que nunca desconectaron del todo de sus orígenes.

Y entre las recetas que se trajeron había una que destacaba : la de la Bica ourensana, un bizcocho hecho con manteca de vaca y masa ácida que resultaba delicioso y que desaparecía del mostrador en cuanto salía del horno.

-!Lo que daría por probarla otra vez…! -pensó Manuel cuarenta años después, recordando aquellos días que ahora resultaban tan lejanos.

 

Bica de Ourense (receta tradicional)

 

Ingredientes :

5 huevos

300 gr. de  azúcar

185 gr. de manteca cocida (no es mantequilla)

185 gr. de masa ácida *

185 gr. de harina tamizada

Una cuharadita de levadura en polvo tipo Royal

Una cucharadita de canela .

 

montaje 1

* Nota. La masa ácida puede ser  de Rosca o Croissant y se deja  24 o  36  horas tapada con un paño, fuera de la nevera.

 

Modo de hacerla :

Calentar el horno a 150 grados. Horno flojo.

Se bate la mitad del azúcar con la manteca en pomada *  durante unos diez minutos, hasta que se se forme una pasta uniforme y clara.

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* La manteca en pomada se consigue poniendo el bol en una cubeta con agua caliente hasta que queda como si fuera una pomada, pero sin llegara a derretirse (más bien blanquecina)

Después se reserva y se baten los huevos enteros con la mitad del azúcar durante otros diez minutos  hasta que estén compactos y espumosos.

montaje 2

Se mezclan las dos partes batiendo  de forma suave y de abajo a arriba.

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Después se añade la masa ácida en trocitos pequeños y se bate  a velocidad 4-5 para deshacerlos por completo.

montaje 3

Finalmente se le incorpora poco a poco la harina tamizada, la levadura y la canela  con movimientos envolventes.

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Se deposita en un molde de unos 27  cm y se cuece en horno a 150 grados durante unos 45-50 minutos.

montaje 4

Una vez pasado el tiempo se pincha y si la aguja  no sale manchada, se deja con el horno apagado diez minutos. Después se enfría fuera sobre una rejilla y tapada con un paño.

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BIZCOCHO DE YOGUR GRIEGO Y FRAMBUESA.

 

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Aquella mañana de primavera Irina bajaba del prado  más preocupada que nunca. Una de sus vacas tenía las ubres vacías y no entendía por qué.

Todas comían igual de los pastos  de la isla griega de Skiros, preñada de grandes prados y abundante agua. Ahora tendría que arreglárselas con un veinte por ciento menos de leche y no eran tiempos de holganza económica.

Recordaba que cuando estaba embarazada de su hijo -¿donde estará ahora?- tuvo el mismo problema.

Las vacas tienen sus tiempos y sus pausas  como todo el mundo  -se dijo-.

Mientras cavilaba en el yogur que tenia que hacer para llevarlo a la tienda de Xenia, le volvió a la cabeza el recuerdo del hijo que tuvo que entregar al Hospicio por problemas económicos y porque no tenía padre con quien criarlo. Ahora tendría veinte años y viviría en la Capital con una familia de más posibles que ella. El recuerdo  más nítido que le quedaba de él era una pequeña mancha en forma de llave en la parte derecha del cuello.

Aquel instante de doloroso recuerdo, quedó roto por la llamada telefónica de su amiga Xenia comunicándole la posibilidad de que le saliera el trabajo que estaba esperando. Su amiga sabía que buscaban una  cocinera en una casa de veraneo al sur de la isla, donde proliferan muchas y bellas calas.

Cuando llegó a la tienda con su yogur recién hecho que tanto pedían los turistas, su amiga le dio la dirección y le recomendó que, dado que parecían  exigentes, les llevara algo hecho por ella y así les serviría de prueba de cómo cocinaba.

No te quiero agobiar -dijo Xenia con pausa-  pero yo les llevaría tu famoso bizcocho de yogur con mermelada de frambuesa. Seguro que les encanta y ya sabes que esta gente de ciudad, no sabe lo que son las cosas naturales hechas con tiempo y amor .

Al día siguiente, después de concertar la cita, Irina se dirigió a la casa donde se alojaba esa familia rica de Atenas. La vieja puerta de madera de grandes dimensiones tenía  un llamador con cabeza de león, que dejaba claro que aquella mansión era de postín. Una criada de semblante plácido le abrió la puerta. Y mientras ella se explicaba, observó por el rabillo del ojo como se acercaba  un joven moreno  y  que  con una suave sonrisa, se interesaba por la razón de su estancia allí.

En ese momento un latigazo recorrió el cuerpo de Irina que se desplomó como  una muñeca rota.

Pasados unos breves instantes despertó y se vio rodeada de varias personas a las que no conocía, mientras trataban de reanimarla. Entre ellas estaba el joven que Irina vio acercarse a la puerta. En la parte derecha de su cuello mostraba una  pequeña mancha de nacimiento en forma de llave.

 

 

 

Bizcocho de yogur griego con mermelada de frambuesa

 

      Ingredientes.

3 huevos tipo L.

300 gr. de yogur griego.

75 gr. de azúcar molido.

30  gr. de Maizena.

1 cucharadita  de levadura en polvo.

1 cucharadita de pela de limón rayada.

 

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Modo de hacerlo.

Mezclar las yemas con el azúcar molido hasta que esté amarillo claro.

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Pre calentar el horno a 170 grados.

A continuación añadir poco a poco el yogur en tres partes y batir a mano con el batidor de varillas metálicas hasta que empiecen a  aparecer burbujas y esté medio montado.

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Echar después las raspaduras de limón.

Añadir la maizena con la cucharadita de levadura hasta que esté todo integrado.

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Por último batir las claras a punto de  nieve fuerte y añadir a la mezcla en dos veces.

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Poner en un molde pequeño de unos 18-20 cm.

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Si se utiliza un molde de 16 cm  que hay que poner alrededor un papel más alto por si sube mucho.

Para saber si está hecho, se pincha con una aguja para comprobar que sale seco. Se apaga el horno y se deja dentro 15 minutos.

Al enfriar baja bastante. Es normal.

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Para decorar, se puede hacer una mermelada ligera rebajándola con agua como en la foto.

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Basada en la receta de  El rincón de Bea.

BIZCOCHO DE CASTAÑAS.

 

 

Aquella noche clara de 1874 era perfecta para que la ”Santa Compaña” hiciera acto de presencia. Y así fue.

Por el viejo camino empedrado que venia  del monte al pueblo de Rubiana en Ourense  (Galicia) aparecieron varias luces blancas, que en su rastro de ánimas, purgaban las de aquellas que no podían estar en el cielo, debido a  pecados no confesados ni perdonados.

Era lo peor que le podía pasar a Manuel a sus  17 años. Ver la Santa Compaña  podía significar la muerte próxima y desde luego no era lo más recomendable. Cerró la contra de la ventana, apagó el candil y se puso a rezar a los pies de la cama por las ánimas en pena que pudiera haber cerca.

A la mañana siguiente, todavía con la imagen espectral de la Santa Compaña en la cabeza, tomó el camino hacia las viejas minas de Las Médulas donde debía recoger las castañas que habían quedado del día anterior. Aquellos 20 km que tenía que hacer a diario para conseguir 5 céntimos de peseta del Gobierno Provisional, eran la diferencia entre la pobreza y la miseria, cuya siguiente parada sería la muerte.

Los jornaleros tenían prohibido quedarse con alguna castaña (en Galicia en aquellos tiempos  era parte fundamental de la dieta) y dado que los alimentaban mal, siempre había oportunidad de comerse alguna mientras las recogían. Aquellos viejos y retorcidos castaños daban muchos y grandes frutos.

La noche comenzó a caer cuando Manuel estaba a medio camino de casa, cerca del Bosque da Folla y observó a lo lejos como se encaminaban hacia él unas luces en movimiento, que bien pudieran ser la innombrable Santa Compaña.

Un escalofrío recorrió su cuerpo y lo primero que pensó fue en esconderse dado el terror que sentía. Aprovechando una hondonada que había a la derecha se metió en ella, mientras rezaba de forma aturullada los padrenuestros y avemarías  que su mente le permitía recordar en ese momento. Tapado por los matorrales y esperando que pasara pronto aquella visión maldita, pudo escuchar como entre el sonido de los pasos, había voces humanas que se quejaban.

Aquello confundió a Manuel. ¿Pero es o no es la Santa Compaña? Mientras se decía esto, levantó la cabeza y pudo ver cómo las “almas en pena”, ya sin capucha, se sentaban a descansar y a beber mientras  reían. Uno de ellos  dijo malhumorado: “¡Estoy harto de hacer de la Santa Compaña! ¡A ver cuando les toca a los de Rubiana…!

Manuel, sin salir de su asombro, dijo por lo bajo en gallego :¡¡¡  Cagho-en-dios !!!

¡¡¡ Fillos de mala nai…!!!

 

 

 

BIZCOCHO DE CASTAÑAS.

 

Ingredientes :

170 gr. de harina de castañas ( se puede encontrar en Herbolarios y tiendas especializadas ).

70 gr. de azúcar Panela (azúcar moreno).

3 huevos tipo L.

100 gr. de leche fría.

60 gr. de aceite de oliva suave.

1 sobre de levadura en polvo (16 gr.)

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Para la decoración :

60 gr. de chocolate negro de cobertura.

1 cucharada de mantequilla (15 gr.)

60 gr. de choclate blanco de cobertura.

1 cucharada de mantequilla (15 gr.)

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Elaboración :

Pre calentar el horno a 180 grados.

Batir fuerte en batidora eléctrica los huevos con el azúcar, hasta que estén espumosos y compactos. El tiempo estimado son  unos diez minutos.

montaje 1

Añadir  el aceite y la leche poco a poco y combinando los dos. Remover de abajo a arriba con batidor de mano o a baja velocidad, si es en batidora de brazo.

montaje 2

 

A continuación añadir la harina de castañas  mezclada con el sobre de levadura. Esto debe hacerse mediante un colador y poco a poco. Remover de forma suave integrando la harina en la mezcla.

montaje 3

 

Verter en un molde de 20 cm  y cocer a 160 grados durante unos 35 minutos. Para saber si está, a partir de los veinte minutos se puede pinchar y comprobar que la aguja no sale manchada.

montaje 4

Al acabar, dejar unos diez minutos en el horno apagado y después fuera sobre rejilla tapado.

 

Preparación de la decoración.

 

Poner un cazo al baño María y colocar el chocolate negro con la mantequilla. Cuando hierba el agua apagar y remover la mezcla .

montaje 5

Decorar el bizcocho con lineas paralelas con una manga pastelera de punta fina.

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Seguir los mismos pasos para el chocolate blanco y hacer lineas cruzadas sobre el anterior dibujo hecho en el bizcocho.

 

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PASTEL LIBANES DE NARANJA. (Lebanese orange cake)

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Las aceras de la población libanesa de Harissa parecían esculpidas  por los pies de los cientos de miles de peregrinos que durante años, se acercaban a orar al Santuario de Nuestra Señora del Líbano. Las estrechas aceras de piedra que llevaban a este lugar, único de culto cristiano  en un país árabe, se llenaban de lugareños de los entornos más cercanos pero también de lugares tan lejanos como Galicia, en el noroeste español.

Este era el caso de la Sargento Olaia que formaba parte del contingente español destacado en ese país de Oriente Próximo. Ella ya había hecho el Camiño de Santiago  y quería conocer este otro destino católico aprovechando la cercanía de Harissa a Beirut, donde estaba su cuartel.

Este Santuario se construyó a principios del siglo pasado y es una advocación de la Virgen de Lourdes. Tiene una pequeña Capilla a los pies de una gran estatua de bronce pintada de blanco, de unas quince toneladas, en la que la Santa aparece con los brazos abiertos.

Una vez visitada, Olaia buscaba un hostal donde pasar la noche, cuando le llamó la atención una vieja casa de blancas paredes con puertas y ventanas en  azul claro, que le recordó a las casas marineras gallegas.

“Maisón Compostela” 2 estrellas, rezaba un sencillo cartel sobre una especie de dosel en la puerta principal. Y entró.

Bon jour! -dijo- mientras hacía sonar el timbre de la recepción.

-¿Comment allez-vous?. -¿En qué puedo servirla? -le contestó una mujer delgada de unos treinta años, de grandes ojos negros y  cabello azabache llamada Nashwa. Mientras  anotaba los datos en su libro de registro, Olaia le preguntó por el nombre del Hostal, al tiempo que le decía en su  básico francés  que ella era de ese lugar, Santiago de Compostela.

A Nashwa se le iluminaron los ojos pues su madre había hecho el camino gallego y allí había conocido a su padre, mientras estaba en Santiago por negocios. También le comentó que para los habitantes de su ciudad, Compostela era una referencia espiritual de gran importancia y que muchos cristianos libaneses iban también a ver al Apóstol .

A la mañana siguiente, mientras bajaba las escaleras que circundaban una especie de patio andaluz y que llevaban al comedor, le vino un olor dulce de naranja que invadía la estancia. Sobre la mesa le esperaban café, dátiles, almendras, pan, mermeladas, manteca y un dulce muy especial que habían hecho esa misma madrugada : Un “bizcocho libanés de naranja“, que al verlo, convocaba a probarlo.

Aquellas dos mujeres parecía que se conocieran de toda la vida. Con un francés sencillo, los huecos que dejaba la falta de palabras, se cubrían fácilmente con gestos miradas y expresividad.

Y así la  vieja  estancia se convertiría después y durante  muchos años, en el punto de encuentro  para las dos nuevas amigas.

 

 

PASTEL LIBANES DE NARANJA.

 

Ingredientes :

 

  • 4 huevos (L)
  • 450 gr.  de naranja .
  • 175 gr. de azúcar ( o 130 gr. de azúcar panela)
  • 200 gr. de almendra molida
  • 1 sobre de levadura en polvo.
  • 1 cucharadita de agua de azahar.

 

montaje 1

 

 

Para la decoración.

1 naranja.

100 gr. de azúcar o 50 gr. de fructosa.

Azúcar glas para espolvorear o mezclada con harina fina de maíz.

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.Elaboración

Se  cuecen las naranjas cubiertas de agua durante 1 hora aproximadamente o hasta que estén blandas. Después se sacan y se dejan enfriar un poco.

montaje 2

 

Se bate fuerte el azúcar con los huevos hasta que estén de color pajizo (en batidora de brazo de 5 velocidades, la número 4). Al tiempo se trituran el en vaso de la Minipimer las naranjas, hasta que queden en forma de pasta uniforme.

montaje 3

Se añade entonces la naranja batiendo suave, después la almendra molida con la levadura y el agua de azahar. Se mezcla todo con un batidor de alambre de abajo a arriba para que quede  integrado.

montaje 5

Se vierte en un molde de silicona o similar de unos 20 ó 24 cm (en función de que sea uno u otro, saldrá más bajo o más alto) y se hornea una  hora a 170 grados. Pasados 45 minutos podemos pinchar con una aguja para ver si está.

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Una vez hecho, apagamos el horno y lo dejamos diez minutos dentro. Después lo sacamos para una rejilla y dejamos que enfríe tapado con un paño.

 

Cómo hacer las naranjas confitadas :

Al  agua que  sobró de cocer las naranjas le añadimos azúcar y colocamos cuatro rodajas de naranjas, dejándolas cocer a fuego bajo hasta que estén blandas y que casi no quede líquido. Hay que tener cuidado de que no se quemen. Después reservar y dejar enfriar.

montaje 6

 

Una vez frío y desmoldado el bizcocho, se puede espolvorear con azúcar glas o mezclado con harina  fina de maíz y se decora con trozos de naranja.

 

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BIZCOCHO AMERENGADO.

 

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Solo la distancia permitía verlo todo con claridad. La vista podía engañarnos pero estábamos ante un paisaje nevado de alto valor estético.

Los grandes picos del fondo quedaban desdibujados por las nubes que los coronaban y en primera línea, el blanco de la nieve helada refulgía con avidez .

La soledad de las grandes cumbres es inherente a ellas. Nadie se imagina un paisaje como éste de grandes montañas agrestes y de varios miles de metros de altitud cobijando casitas.

Este no es un paisaje blanco de la hermosa Suiza, aquí el frío helador se percibe solo con mirar la escena: la altura de los cerros cortados al bies no se puede calcular, el verde no existe en cientos de kilómetros a la redonda. No hay nada más que hielo y nieve.

Bueno en realidad hay algo que aporta color a la escena, el Sol que va cayendo en el horizonte manchando las cumbres heladas de un naranja variado en escalas. Pero solo eso, el Sol aportando color sobre el blanco azulado del frío, de las alturas inhóspitas, aquellas que sólo unos pocos chiflados consiguen alcanzar aún a costa de perder la razón…y a veces  la vida.

Es curioso…mi imaginación una vez más ha volado sola. Realmente lo que estoy observando  es la parte superior de un “Bizcocho amerengado” recién salido del horno.

¿Qué me ha pasado…?

 

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BIZCOCHO AMERENGADO.

 

4 huevos tipo L .

120 gr. de azúcar ( o 100 gr. de azúcar panela).

100 gr. de harina de trigo.

50 gr. de fécula de maíz  ( tipo maizena )

*  75 ml . de aceite de girasol.

*  raspaduras de limón.

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Merengue suizo.

* 4 claras de huevo .

* 300 gr. de azúcar o 150 gr. de fructosa.

* unas gotas de limón.

* unas gotas de vainilla.

* termómetro de cocina.

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Para el almíbar.

200 gr. de azúcar. (o 100 gr. de fructosa)

200 ml. de agua.

La corteza de un limón.

Puede llevar media copa de ron o coñac.

 

Elaboración.

Se precalienta el horno a 180 grados.

Se baten los huevos con el azúcar fuerte durante unos ocho minutos (velocidad 4 de 5) hasta que estén montados y de color pajizo.

montaje 1

Se baja un poco la velocidad  ( velocidad 3 de 5 ) y se echa poco a poco en hilo,  el aceite de girasol, después  las raspaduras de limón.

A continuación se echan las harinas mezcladas poco a poco con un colador y se remueve despacio de abajo a arriba, con un batidor de mano.

montaje 2

Una vez mezclada y con la masa esponjosa, se vierte en un molde de 23 cm o algo menor y se mete en el horno unos 30 minutos.

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Cuando esté dorado se pincha con un aguja y si está cocido, se apaga el horno y se deja dentro unos diez minutos. Después se saca y se tapa con un paño quince minutos más.

 

Elaboración del Merengue Suizo.

Se mezclan las claras con el azúcar en un bol metido al baño María sin que el agua pase de 60 grados. Lo mediremos   con un termómetro de cocina porque si la temperatura fuese mayor las claras se cocerían. Lo que se pretende es que el azúcar se disuelva en la claras.

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Una vez disuelta se pasa a una batidora de brazo,se le echan unas gotas de limón,también de vainilla y  se bate fuerte durante unos minutos hasta que esté montada.

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Elaboración del almíbar.

Se pone en un cazo el azúcar, el agua y la corteza del limón. Cuando empiece a hervir se deja 3 minutos y se retira. Aquí se le puede añadir el ron o coñac.

Una vez frío el bizcocho se parte en dos y se vierte la mitad del almíbar en una base y la otra mitad en la otra. No es necesario utilizar todo el almíbar.

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Después con una manga pastelera se decora la parte superior con conos haciendo forma de picos.

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El interior se rellena con el resto del merengue.

montaje 3

La tapa con los conos se pone unos minutos bajo el grill del horno para que se dore, teniendo especial cuidado de que no se queme.

 

Una vez dorado se coloca sobre la base y se mete en la nevera hasta el día siguiente.

 

 

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PASTEL DE COCO Y MARACUYA.(Saturn cake)

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La Nave acababa de adquirir velocidad de crucero después de un despegue impecable.

Todo estaba saliendo bien aquel 23 de julio de 2076 y la tripulación comenzaba a relajarse, soltándose de los cinturones que los habían mantenido sujetos hasta llegar a la estratosfera.

Se esperaba que el millón y medio de kilómetros que los separaban del anillo de Saturno, se pudieran hacer en un breve tiempo de tres meses gracias a las altisimas velocidades estelares que podían alcanzar.

La nave  sustentaba una gran vela con la que captaba de forma infinita la luz solar que le permitía avanzar. De ahí que la Agencia Internacional del Espacio (S.I.A.) la bautizara como “La Pinta”, que fue la primera nave de Colón que dio noticia a Europa del descubrimiento del Nuevo Mundo.

Realmente la misión espacial tenía un destino único: ENCÉLADO, la luna mas pequeña de Saturno y donde se había constatado ya con el envío de dos sondas, que había vida extraterrestre en forma de microorganismos. Estos se habían formado por el desequilibrio entre el carbono, el nitrógeno y la superabundancia del metano que escondían sus ríos.

Entre el grupo de científicos de “La Pinta”  que podrían observar de cerca por primera vez esa vida, bullía un nerviosismo que nadie escondía y por eso era necesario también el relax y el entretenimiento cuando los preparativos lo permitían.

John e Ivan estaban sentados en la parte posterior de la nave, en una especie de  gran anfiteatro abierto, con una una inmensa cristalera donde  se podían ver millones de puntos luminosos en el espacio, al tiempo que dejaban atrás la Luna y la Tierra.

John le contaba a su compañero la importancia de los nanochips que llevaban en su organismo. Desde los que controlaban sus constantes vitales y alertaban de cualquier alteración hasta los que estaban diseñados en conexión directa con el hipotálamo, responsable ente otras emociones de la alegría o de la rabia. Y este fue el que más le interesó  a Iván, el científico español que provenía de un pequeño pueblo de Galicia,  al noroeste de ese país.

John habia participado en el diseño de un sistema  del que pocos sabían en la nave. Se trataba de un espacio preparado para representar de forma virtual los recuerdos de la niñez, aquellas etapas  más agradables y así generar endorfinas que debían contraponerse a las posibles depresiones o alteraciones psíquicas  producidas por un entorno extraño como aquel.

A Ivan se le abrieron los ojos. -¡Qué gran idea poder revivir etapas  de tu vida ! Me gustaría probarlo. Tengo buenos recuerdos de la niñez -dijo.

Aunque aquel habitáculo permanecía todavía cerrado,  John tenía las claves para entrar  porque al ser uno de sus creadores, se las habían  insertado en su cerebro. Solo con acercarse se abrirían las puertas.

Ivan no lo pensó dos veces y se encaminó con su compañero al ala 300 HG  donde se establecían los sistemas de control humano.

Allí en una habitación sin esquinas y ni paredes, en una especie de nube blanca, se iba a reproducir uno de sus recuerdos más nítidos y queridos.

En unos pocos segundos se vio en la estación aérea TR-54 donde llegaba una gran  nave circular proveniente de Cuba. De las escaleras flotantes bajaba su abuelo, un hombre alto y moreneado por el sol tropical, que dejó atrás la isla para descansar en su tierra natal. Él había sido un reputado repostero allí, antes de que Cuba pasase a formar parte de los E.E. U.U. como el estado número 51.

Al poco, su casa natal apareció totalmente real sosteniendo otro recuerdo. Su abuelo les hacía un pastel de coco y maracuya que refulgía en su blancura. Nunca quiso dar a nadie la receta, era un invento suyo sólo para su familia.

Aquella representación holografica “3D Real”  era impresionante. No solo lo revivías todo como lo recordabas….también podías oler ….y saborear…

La cara de Ivan asomó una gran  sonrisa de niño : ¡estaba comiendo de nuevo  la tarta de su abuelo!

 

 

 

PASTEL DE COCO Y MARACUYA. (Saturn cake).

(receta propia).

 

Ingredientes para el bizcocho.

4 huevos tipo L.

150 gr. de harina de trigo.

2 cucharaditas de levadura en polvo.

120 gr.  de azúcar.

30 gr. de coco rallado pasado por el molinillo.

100 gr. de leche de coco a temperatura ambiente.

 

montaje 1

Relleno.

50 gr. mantequilla en pomada.

150 gr. queso Mascarpone.

80 gr. azúcar glas.

150 ml. de nata.

1 cucharadita de extracto de vainilla

2 maracuyas naturales o en mermelada (75 gr.)

 

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Aparte.

125 gr. de coco rayado para espolvorear.

 

 

Modo de hacerlo.

 

  • Se pre calienta el horno a 180º C .

En la batidora de brazo se bate durante diez minutos los huevos enteros con el azúcar, hasta que estén muy espumosos.

montaje 2

A continuación se echa la harina mezclada con la levadura y tamizada con un colador. Se va uniendo a mano de forma suave y de arriba a abajo.

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Se bate en un tazón o plato la leche de coco con el coco rallado pasado por el molinillo hasta que se integre y quede sin grumos. A continuación se va echando poco a poco a la masa anterior, removiendo poco a poco y de abajo a arriba.

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La masa resultante se deposita en un molde de 22 o 24 cm y se mete en el horno unos 30 minutos aprox. A los 20 minutos se puede pinchar y ver si está cocido.

montaje 3

 

Cómo hacer la crema :

En un bol se mezcla bien la mantequilla en pomada con el queso crema a temperatura ambiente (si la mezcla está fría cuesta un poco).

Se bate la nata fría con el azúcar hasta que esté bien montada y después se agrega a la mezcla anterior. Hay que tener cuidado y esperar a que la nata montada esté a temperatura ambiente para que se unan bien.

Por último se le añaden los dos maracuyas pasados por un colador para evitar las pepitas. Si no hay maracuyas frescos se le puede añadir un par de cucharaditas de mermelada de esta fruta.

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Una vez frío el bizcocho, se parte en dos  y se rellena con buena parte  de la crema.

montaje 4

El resto se reparte por fuera, con ayuda de una paletina de cocina, hasta que quede bien cubierto por todas partes. Después se  echa el coco rayado tanto por la superficie como por los laterales.

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Se mete en la nevera hasta el día siguiente .

Opté por decorarla con caramelo endurecido en forma de mariposa. Se consigue echando el caramelo caliente en un papel de horno mojado sobre una encimera de granito o mármol.

 

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